En Antioquia, autoridades han intensificado las pesquisas contra redes criminales dedicadas al reclutamiento de jóvenes para estructuras armadas ilegales como el Clan del Golfo. Se trata de organizaciones que, bajo falsas promesas, atraen adolescentes y jóvenes de comunidades vulnerables para incorporarlos como miembros activos.
En una operación reciente en Nechí, tropas del Ejército Nacional junto con la Policía Nacional rescataron a un menor de edad que había sido captado mediante engaños y trasladado desde Sahagún, Córdoba. Fueron capturados dos individuos presuntamente vinculados a la subestructura Uldar Cardona Rueda del Clan del Golfo por el delito de reclutamiento forzado.
Otro caso documentado ocurrió en Tarazá, Bajo Cauca antioqueño, donde el Ejército recuperó a un menor de edad que había sido forzado a integrarse a dicha estructura, perteneciente a la subestructura Julio César Vargas. El joven ya se encuentra bajo la protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para restablecer sus derechos.
Las investigaciones apuntan a que estas organizaciones no solo operan con presión directa, sino que se valen de engaños: ofertas laborales, vínculos comunitarios o redes sociales, para convencer a los jóvenes. Se observa también que, en muchas situaciones, los menores o sus familias no conocen las verdaderas intenciones detrás de las promesas.
El reclutamiento de menores es un delito grave en Colombia, y Antioquia aparece consistentemente entre los departamentos con más casos reportados de menores desvinculados de grupos armados. Organismos como el ICBF han señalado que la cifra de jóvenes afectados sigue en aumento, y que los esfuerzos institucionales por prevenir y atender estos casos son fundamentales.



