Misterio en torno al crimen de B-King y Regio Clown: drogas sintéticas, fiestas exclusivas y una víctima colateral

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El asesinato de los músicos colombianos Bayron Sánchez, conocido artísticamente como B-King, y Jorge Luis Herrera Lemos, alias Regio Clown, sigue generando interrogantes en México y Colombia.

Los cuerpos de ambos fueron hallados en una vía del Estado de México, tras un ataque violento que todavía no ha sido plenamente esclarecido. La Fiscalía mexicana informó que no se trató de un secuestro y que los artistas se habrían desplazado voluntariamente hacia la zona donde fueron encontrados.

La línea de investigación: redes de “tusi” en fiestas de lujo

Una de las hipótesis que cobra fuerza apunta a que el homicidio estaría ligado al comercio de drogas sintéticas, en particular el tusi o “cocaína rosa”, muy consumido en reuniones privadas y discotecas de alto nivel en Ciudad de México.

De acuerdo con versiones de personas cercanas, Regio Clown llevaba varios años radicado en México y habría tenido contacto con estos círculos de distribución. Existen incluso testimonios que señalan que habría recibido advertencias para no ofrecer la sustancia en zonas exclusivas como Polanco, dominadas por organizaciones criminales.

Familiares y allegados de B-King insisten en que él no estaba vinculado a actividades ilegales y que su vida giraba en torno a la música. Para ellos, lo ocurrido se explicaría porque el cantante estaba en el momento y lugar equivocados, siendo víctima de un conflicto que no le pertenecía.

Tras el crimen, surgieron otros personajes relacionados. Una mujer venezolana identificada como Angélica Yetsey Torrini León, conocida en redes como Angie Miller, fue capturada días después, aunque su situación legal permanece confusa.

A su vez, Juan Camilo Gallego, señalado como mánager de B-King, afirmó estar escondido y solicitar asilo político, alegando miedo por posibles represalias.

Un caso que conecta dos mundos

El hecho no solo enlaza la industria del entretenimiento con dinámicas del crimen organizado, sino que expone cómo el tráfico de sustancias como el tusi se infiltra en entornos sociales aparentemente ajenos al narcotráfico. Las autoridades mexicanas mantienen abierta la investigación mientras la familia de B-King exige que se haga justicia y que su nombre no sea manchado con rumores.