La Institución Universitaria Pascual Bravo, en articulación con la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, la Secretaría de Seguridad y Convivencia y la Red de Músicas de Medellín, presentó la escultura sonora Fierro en clave de paz.
La obra fue elaborada a partir de más de 800 armas traumáticas y de fogueo, además de 744 proveedores y 4.533 cartuchos que fueron incautados en distintos operativos y entregados por la Policía. Todo este material se fundió en los laboratorios de la universidad para dar vida a una pieza que busca resignificar la violencia y convertirla en símbolo de reconciliación y convivencia.
El resultado es una escultura de 190 cm de altura, 120 x 120 cm de profundidad y un peso cercano a los 300 kilos. Está conformada por un bombosil (tipo tambor), un trombal (inspirado en una trompeta) y un pistonante (instrumento de percusión), los cuales reflejan la unión entre arte, ingeniería y diseño.
El secretario de Seguridad y Convivencia, Manuel Villa Mejía, resaltó que este proyecto convierte el miedo en esperanza:
“Ese material, que alguna vez significó miedo, se ha convertido en una escultura sonora que simboliza reconciliación, convivencia y la fuerza del arte como el camino hacia la paz”.
Por su parte, el rector de Pascual Bravo, Juan Pablo Arboleda Gaviria, señaló que esta transformación envía un mensaje de unión:
“Lo que en algún momento fue un elemento de violencia ahora genera vida y esperanza”.
La escultura fue presentada el 3 de octubre en un conversatorio en el campus de Pascual Bravo y será trasladada a la Ciudadela para la Cuarta Revolución y Transformación del Aprendizaje (C4TA), espacio que antes albergó la cárcel de mujeres El Buen Pastor y que hoy simboliza resiliencia y transformación social.



