El reconocido productor musical y empresario Sean “Diddy” Combs fue condenado a 4 años y 2 meses de prisión (50 meses) por un tribunal federal en Nueva York, tras ser hallado culpable de transportar personas con fines de prostitución, en violación de la ley conocida como Mann Act. La sentencia también incluyó una multa de 500.000 dólares y un periodo de cinco años de libertad supervisada después de que cumpla su condena.
El veredicto llega después de un juicio iniciado en mayo de 2025, en el cual un jurado lo declaró culpable de dos cargos relacionados con la prostitución, pero lo absolvió de los delitos más graves de tráfico sexual y conspiración por racketeering. Los fiscales habían solicitado una pena de 11 años de cárcel, mientras que la defensa pedía apenas 14 meses, argumentando que Combs ya había estado en prisión preventiva desde septiembre de 2024. Finalmente, el juez Arun Subramanian optó por imponer una condena intermedia.
Durante el proceso judicial, los testimonios de su ex pareja Cassie Ventura y de otra mujer identificada como “Jane” resultaron clave. Ambas relataron que fueron obligadas a participar en encuentros sexuales con escorts masculinos, bajo el consumo de drogas, mientras Combs observaba, filmaba o se masturbaba. Ventura aseguró que fue víctima de violencia física y psicológica, y describió estos episodios como traumáticos, con consecuencias emocionales que aún persisten.
La Fiscalía presentó pruebas materiales que reforzaron las acusaciones, entre ellas miles de botellas de lubricantes halladas en propiedades de Combs, que según los investigadores eran utilizadas en lo que denominaron “freak-offs”, encuentros sexuales organizados de forma sistemática. Una grabación de 2016 en la que se veía a Combs agrediendo a Ventura fue una de las piezas más contundentes para los jurados.
En la audiencia de sentencia, Combs se mostró visiblemente afectado y pidió perdón. Calificó su comportamiento como “asqueroso, vergonzoso y enfermizo”, expresando arrepentimiento y asegurando que busca una segunda oportunidad. Sus seis hijos también intervinieron con mensajes emocionales, pidiendo al juez clemencia para su padre. Sin embargo, la Fiscalía recalcó la gravedad de los hechos y subrayó que el artista debía rendir cuentas, dado el daño causado y la influencia que ejerce como figura pública.
El caso ha sido uno de los más mediáticos de los últimos años en la industria musical, pues involucra a una de las estrellas más influyentes del hip-hop y la música comercial. Aunque Combs apelará la decisión, el fallo representa un fuerte golpe a su legado y marca un precedente en la forma en que la justicia estadounidense aborda delitos relacionados con prostitución y abuso en figuras de alto perfil.



