Músico colombiano fue agredido mientras tocaba en el metro de Nueva York: un acto que refleja la intolerancia hacia los migrantes

Foto: El colombiano
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Un joven músico colombiano identificado como Alejo Portela fue víctima de una agresión mientras tocaba su acordeón en una estación del metro de Nueva York, en un hecho que ya circula ampliamente en redes sociales y que muchos perciben como un acto de intolerancia o xenofobia. 

Portela llevaba años presentándose en los pasillos del metro neoyorquino, interpretando géneros folclóricos como el vallenato para conectar con el público latino e incluso recolectar ingresos por reconocimiento de los transeúntes.  En sus redes sociales, él mismo ha mostrado cómo ha sido parte de ese espacio cultural urbano. 

Ese día, Alejo inició su presentación acompañado de un imitador del fallecido cantante Rafael Orozco, con quien interpretó la canción “Solo para ti”, ante la atención de los pasajeros que lo grababan, escuchaban o se detenían a observar.  Luego de que el imitador se retirara, Portela continuaba su acto, cuando de repente un individuo que pasaba por allí se acercó sin mediar palabra y le pateó sus equipos, incluyendo el micrófono, los parlantes y otros elementos técnicos de su presentación. 

En el momento de la agresión, algunos adultos mayores que estaban en la escena se alarmaron y gritaron al músico que llamara a la policía.  A pesar del ataque, Portela recogió sus instrumentos y continuó tocando. 

Tras lo sucedido, el artista expresó que no comparte el hecho desde el rencor ni desde la rabia, sino con el objetivo de generar conciencia sobre el respeto y la empatía. “Este espacio ya no es el mismo, antes me sentía muy querido”, comentó, lamentando que el ambiente social en Estados Unidos esté provocando actitudes de este tipo. 

La reacción en redes no se hizo esperar: cientos de usuarios manifestaron solidaridad, condena a la agresión y cuestionamientos sobre el trato hacia migrantes latinoamericanos.  Uno de los mensajes más destacados fue el del acordeonero Rolando Ochoa, quien le envió palabras de aliento: “Sigue adelante, papá. Dios te bendiga”.  Este episodio reabre el debate sobre la vulnerabilidad cultural de los migrantes en espacios públicos, la convivencia en ciudades multiculturales y hasta qué punto la música puede ser interrumpida por actos de intolerancia. Para muchos, el hecho no es aislado sino simbólico de las tensiones que enfrentan quienes llevan su arte lejos de casa.