Ofensiva militar, ruptura del diálogo y crisis humanitaria: el panorama del ELN en Colombia durante 2025

Foto: Defensa.com
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Durante 2025, el conflicto entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Estado colombiano ha experimentado una escalada significativa. Las Fuerzas Militares reportan un aumento del 143 % en las capturas de miembros de ese grupo armado, según cifras oficiales del Ejército. En total, se registran 165 capturas, 47 presentaciones voluntarias y la recuperación de 15 menores de edad que hacían parte de esa estructura ilegal. Además, las operaciones militares han dejado 23 muertes entre los combatientes del ELN. Estos resultados, de acuerdo con el general Luis Emilio Cardozo, comandante del Ejército, son producto de una ofensiva constante y de la coordinación entre las fuerzas terrestres, aéreas y navales en regiones críticas como Cauca, Norte de Santander y Arauca.

En el norte del país, específicamente en Tibú, Norte de Santander, las autoridades ejecutaron la operación “Catatumbo”, en la que un integrante del ELN fue abatido, cuatro fueron capturados y se incautaron 20 kilos de pasta base de coca, evidenciando la relación del grupo con el narcotráfico. En el Cauca, fue detenido alias “Espagueti”, uno de los articuladores financieros del ELN, con más de tres décadas de pertenencia a la organización. De forma paralela, un informe del Ministerio de Defensa reporta que entre enero y septiembre de 2025 se han registrado 422 combates, un 51 % más que en el mismo periodo de 2024, y la neutralización de 3.315 integrantes de grupos armados ilegales, entre ellos del ELN. A su vez, RTVC Noticias indicó que 2.331 personas vinculadas con organizaciones criminales fueron capturadas durante el año, mientras Infobae reseñó que 134 menores han sido rescatados de las filas de esos grupos.

Sin embargo, los datos no son uniformes. Otro balance de El Tiempo señala que las capturas totales de las Fuerzas Militares han disminuido ligeramente en 2025, pasando de 8.765 a 7.946 en comparación con el año anterior. A pesar de la reducción, los combates y las neutralizaciones han aumentado, lo que demuestra una estrategia militar más ofensiva. En paralelo, los ataques con drones cargados de explosivos, las minas antipersonal y los atentados contra la Fuerza Pública se han incrementado en diferentes zonas del país, incluyendo Antioquia y Cauca. En Valdivia, un atentado con “burro-bomba”, atribuido al ELN, dejó un militar muerto y dos heridos, mientras que en Balboa, Cauca, un convoy del Ejército fue atacado con explosivos, provocando la muerte de cinco uniformados y heridas a dieciséis más.

El conflicto también ha tenido graves consecuencias humanitarias. En el Catatumbo, el enfrentamiento entre el ELN y disidencias del frente 33 de las FARC, ocurrido en enero, dejó más de cien muertos y generó el desplazamiento de 32.000 personas, según la agencia Reuters. Este recrudecimiento de la violencia llevó al presidente Gustavo Petro a suspender los diálogos de paz con el ELN en enero de 2025, acusando al grupo de cometer crímenes de guerra y de traicionar los acuerdos de cese al fuego. Aun así, el Gobierno ha manifestado que la puerta al diálogo sigue abierta, siempre y cuando el grupo armado demuestre verdadera voluntad de paz y abandone sus acciones violentas.