El caso del reconocido estilista Mauricio Leal vuelve a estar en el centro de la atención pública, esta vez por una nueva disputa judicial relacionada con su herencia. Desde la cárcel, Carlos Andrés García, medio hermano de Mauricio, denunció que Jhonier Leal —condenado por el asesinato del estilista y de su madre, Marleny Hernández— estaría intentando quedarse con parte del patrimonio de su hermano, a pesar de haber sido hallado culpable del crimen ocurrido el 21 de noviembre de 2021 en La Calera, Cundinamarca.
García aseguró que ya interpuso una demanda de indignidad sucesoral para evitar que Jhonier pueda acceder a cualquier beneficio económico derivado de la herencia. Este tipo de acción legal busca impedir que una persona condenada por homicidio del testador pueda reclamar derechos sobre sus bienes. “El mismo hombre que mató a mi mamá y a mi hermano ahora pretende quedarse con lo que no le pertenece. No voy a permitirlo”, declaró el medio hermano del estilista en una entrevista concedida desde prisión.
Según información revelada por medios nacionales, los bienes de Mauricio Leal continúan bajo custodia de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), entidad que administra el patrimonio mientras se define su origen y se resuelven los procesos legales pendientes. Entre los activos se encuentran propiedades, cuentas bancarias y vehículos que aún no han sido entregados a los herederos legales.
La defensa de García sostiene que el intento de Jhonier de reclamar los bienes no tiene fundamento legal, dado que su condena por homicidio lo inhabilita moral y jurídicamente para recibir cualquier parte de la herencia. Por su parte, el abogado de Jhonier ha argumentado que, mientras la sentencia no esté totalmente ejecutoriada, su cliente aún puede presentar solicitudes o apelaciones en el marco del proceso civil.
Este nuevo capítulo revive uno de los casos más mediáticos de los últimos años en Colombia. La trágica muerte de Mauricio Leal, conocido por su trabajo con celebridades y figuras del entretenimiento, generó una gran conmoción en el país. Hoy, casi cuatro años después, el eco de su historia sigue resonando, no solo por la crueldad del crimen, sino también por las tensiones familiares y judiciales que aún persisten.



