EE.UU. ha incrementado significativamente su presencia militar en el mar Caribe, bajo el mando del United States Southern Command (USSOUTHCOM), organismo encargado de supervisar las operaciones estadounidenses en América Latina y el Caribe.
El despliegue incluye buques de guerra, aeronaves y unidades de infantería de marina. Según informes, parte del objetivo declarado es combatir el narcotráfico, en particular redes vinculadas a Venezuela.
En ese contexto, ha habido versiones contradictorias sobre si EE.UU. había ordenado bombardeos a instalaciones en Venezuela, algo que el gobierno estadounidense negó.
El actual responsable militar clave es el almirante Alvin Holsey, jefe del USSOUTHCOM, quien coordina estas operaciones en la región. Su retiro, anunciado para finales de 2025, subraya que la operación se desarrolla en un momento de cambio en los mandos militares estadounidenses.
En cuanto al mando político, la operación se ajusta a las prioridades del gobierno del presidente Donald Trump, que ha vinculado la lucha contra el narcotráfico con la seguridad nacional y ha otorgado nuevas atribuciones a las Fuerzas Armadas para actuar en el hemisferio occidental. El despliegue militar ha generado tensiones diplomáticas con el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, que denuncia una amenaza a su soberanía y advierte de posibles respuestas militares.



