La NASA reconoció un incidente que ha encendido las alarmas en la comunidad científica: una bacteria altamente resistente, llamada Tersicoccus phoenicis, pudo haber sobrevivido a los estrictos procesos de esterilización y viajado al espacio a bordo de naves recientes.
Este microorganismo, descubierto en salas de ensamblaje de la agencia espacial, tiene la capacidad de permanecer inactivo durante años y “despertar” cuando encuentra condiciones adecuadas. Su habilidad para hacerse indetectable en cultivos ha generado preocupación sobre la posibilidad de contaminar otros planetas y alterar ecosistemas extraterrestres.
Expertos como Madhan Tirumalai y William Widger, de la Universidad de Houston, explican que estas bacterias pueden “hacerse las muertas”, evitando cualquier señal de vida detectable. El hallazgo ha llevado a la NASA a revisar sus protocolos de bioseguridad para evitar futuras contaminaciones interplanetarias.
Aunque no se ha confirmado un riesgo inmediato para la Tierra, el caso plantea serias preguntas sobre la exploración espacial y la protección de otros mundos frente a la vida terrestre.



