Se acerca la negociación del salario mínimo para 2026 y el debate está encendido: ¿cuánto subir sin afectar la economía? El Gobierno, empresarios y sindicatos analizan una fórmula que permita mejorar el poder adquisitivo sin encarecer servicios ni generar más inflación.
El dilema es claro: un aumento alto beneficia a los trabajadores, pero puede impactar en el costo de vida y en sectores como transporte, salud y educación. Por otro lado, un incremento moderado podría no compensar la pérdida de poder adquisitivo tras la inflación de 2025.
Expertos advierten que el ajuste debe ser responsable y acompañado de políticas para controlar precios y proteger el empleo. La meta: lograr un equilibrio que garantice bienestar sin frenar la competitividad.
¿Será posible subir el mínimo sin que todo lo demás se dispare? Las negociaciones apenas comienzan y el país está atento.



