El minero Daniel Andrés León Muñoz, de 36 años, sobrevivió a una experiencia extrema tras permanecer tres días atrapado bajo tierra en una mina de carbón de la vereda Santa Ana, en Angelópolis, Antioquia. El derrumbe ocurrió mientras él intentaba colaborar en el rescate de otros cuatro trabajadores atrapados. Cuando movió un tubo para facilitar su salida, una nueva avalancha de rocas y carbón lo sepultó, dejándolo aislado en un pequeño espacio donde apenas podía recostarse.
Durante las 72 horas que permaneció atrapado, Daniel estuvo completamente a oscuras, pues perdió su linterna entre los escombros. Sin agua ni comida, tuvo que hidratarse con su propia orina y rasgó su camiseta para abanicar el aire caliente y aprovechar la humedad de las paredes. En medio de la desesperación, confiesa que pensó en quitarse la vida, pero su fe lo mantuvo firme y lo impulsó a resistir, convencido de que Dios lo acompañaba en la oscuridad.
El equipo de rescate trabajó sin descanso, y gracias a la voz de Daniel lograron cavar un túnel en la dirección correcta hasta encontrarlo con vida. Tras sacarlo en camilla, fue trasladado al Hospital La Misericordia de Angelópolis, donde le realizaron exámenes clínicos, lo estabilizaron y lo dieron de alta con una incapacidad médica de 20 días para recuperarse física y emocionalmente de lo ocurrido.
Ahora, Daniel enfrenta una decisión difícil. Aunque su familia le ha pedido que no vuelva a las minas, él reconoce que la necesidad económica podría llevarlo nuevamente a ese trabajo. Aun así, asegura que haber salido con vida después de tres días bajo tierra fue un milagro que lo marcó para siempre.



