Bandas criminales de Ecuador se expanden a Colombia: capturas y asesinatos revelan su presencia en Antioquia y el Valle

Foto: Cortesía Policía
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Delegados de al menos cuatro bandas criminales de Ecuador (los Tiguerones, los Choneros, los Lobos y los Chone Killers) han sido detectados operando en territorio colombiano, según reportes recientes. La Policía colombiana confirmó que algunos de estos criminales se han asentado en Antioquia, lo que evidencia una expansión transnacional de estas organizaciones. 

Uno de los arrestos más destacados fue el de Marlon Andrés Valencia Espinoza, alias “Fénix”, cabecilla de los Tiguerones. Vivía en La Estrella (Antioquia) bajo una identidad falsa (Ezequiel David Angulo Reascos) y estaría involucrado en el tráfico internacional de drogas.  Otro líder, Jortman Róbinson Suárez Molina, conocido como “El Ecuatoriano” y perteneciente a los Choneros, fue abatido el 29 de septiembre en una finca de Rionegro. 

Por su parte, Antonio Benjamín Camacho Pacheco, alias “Ben 10”, quien lideraba los Chone Killers, fue asesinado en diciembre de 2024 en Cali, cuando conducía una camioneta. Al igual que “Fénix”, usaba una identidad ficticia: circulaba bajo el nombre de Luis David Pulido Reina.  Estos hechos muestran cómo estas bandas no solo trafican drogas, sino que también emplean redes de identidades falsas para moverse con menor riesgo.

Analistas de seguridad aseguran que la presencia de estas organizaciones ecuatorianas en Colombia no es circunstancial: están buscando alianzas estratégicas. Su expansión responde al deseo de integrarse más directamente en la cadena del narcotráfico, comprando armas, usando rutas logísticas y estableciendo vínculos con otras mafias internacionales.  Además, su llegada a Colombia les permite tener acceso directo a zonas productoras de cocaína, lo que fortalece su poder criminal. 

Este fenómeno representa un nuevo desafío para las autoridades: la criminalidad ya no opera solo dentro de las fronteras ecuatorianas, sino de forma binacional. El fortalecimiento de estas bandas en Colombia puede desestabilizar aún más la seguridad regional y requerirá una respuesta coordinada entre ambos países. La alerta es clara: estamos ante una estructura cada vez más organizada, con capacidades bélicas, logísticas y de corrupción, capaz de traspasar fronteras.