Expertos y líderes económicos en Colombia están alzando la voz frente a la discusión del salario mínimo para 2026, pidiendo una propuesta responsable y técnica que tenga en cuenta la inflación, la productividad y la sostenibilidad económica.
En una carta abierta a la mesa de concertación salarial, más de 100 especialistas recordaron que, aunque el salario mínimo es vital para garantizar dignidad y proteger a los trabajadores formales, un aumento desmesurado podría “ser un palo en la rueda”. Subidas muy grandes podrían aumentar la informalidad, presionar los costos empresariales, desestabilizar las finanzas públicas y ahogar el sistema pensional.
El temor principal: si los costos laborales se disparan sin mejoras en productividad, las pequeñas y medianas empresas podrían reducir contrataciones o migrar empleados al mercado informal. Esto afectaría especialmente a jóvenes, quienes encuentran su primer empleo en sectores de baja productividad.
¿Y cuánto sería prudente?
● Fedesarrollo propone un ajuste entre 6 % y 7 %, con base en una inflación anual estimada en ~5 % y productividad cercana al 1 %, un rango que protege ingresos sin ahogar la economía.
● Henry Amorocho, de la Universidad del Rosario, sugiere no pasar del 8,4 %, como un equilibrio técnico y social.
● Adrián Garlati, de la Javeriana, apunta que el aumento ideal debería alinearse con la inflación (~5 %) para evitar más desempleo e informalidad.
La mesa de negociación arrancó el 1 de diciembre, y aunque el Gobierno propuso un aumento de 11 %, los expertos insisten en ser cautelosos para evitar que este ajuste se convierta en una “falsa ilusión” que, más que beneficiar, complique la creación de empleo y el presupuesto nacional.
La definición del salario mínimo para 2026 será clave: deberá equilibrar el derecho a un ingreso digno con la salud económica del país. El llamado es a una decisión técnica, concertada y sostenible que sirva tanto a trabajadores formales como a quienes aún están en la informalidad.



