El clásico entre Nacional y Medellín no fue un derroche de fútbol, pero sí de emociones. Desde el arranque se sintió la tensión en el Atanasio, con dos equipos que dejaron claro que la garra pesa más que el toque elegante.
Atlético Nacional pegó primero: Edwin Cardona, con toda la experiencia, cobró un penalti y puso el 1–0 antes del descanso. Todo pintaba para que el verde manejara el partido con calma, pero el DIM tenía otros planes.
En el segundo tiempo, la cosa se puso color de hormiga para el Poderoso. Francisco Chaverra vio la roja tras una agresión y dejó a su equipo con nueve jugadores. Como si fuera poco, Leyser Chaverra salió lesionado cuando ya no había cambios. ¡Drama total!
Pero ahí apareció la esencia del clásico: Medellín, con el corazón en la mano, se fue al frente sin miedo. Y cuando todo parecía perdido, Marcus Vinícius se elevó en el minuto 90 y metió un cabezazo que explotó las tribunas. Empate 1–1 y orgullo intacto.
Este clásico no será recordado por el toque fino, sino por la actitud. Porque cuando faltan piernas, sobran ganas. Y el DIM lo demostró: nueve contra once y aún así se llevó un punto que sabe a victoria.
Así quedó la película:
- Gol de Cardona (penal) para Nacional: 1–0.
- Expulsión y lesión en el DIM: ¡a remar con nueve!
- Gol agónico de Vinícius al 90’: empate con sabor a hazaña.
¿Quién dijo que el fútbol es solo técnica? A veces, la garra manda.



