La Gobernación de Antioquia anunció un plan histórico de infraestructura que busca cambiar la conectividad del departamento en los próximos años. El proyecto incluye la pavimentación de 29 tramos viales en 46 municipios, con una inversión superior a $585.000 millones, considerada la licitación más grande del país en este segmento. El objetivo es mejorar la red secundaria y terciaria, reducir tiempos de viaje y fortalecer la competitividad regional.
Estas obras se suman a las ocho vías 4G que están en ejecución y que conectarán el departamento con los puertos de Urabá y el aeropuerto José María Córdova, consolidando a Antioquia como un nodo estratégico para el comercio y la logística nacional. Según la Gobernación, la intervención en las vías rurales permitirá dinamizar la economía local, facilitar el acceso a mercados y mejorar la calidad de vida en las zonas más apartadas.
El plan también contempla una apuesta ambiciosa por el transporte masivo. Se confirmó la extensión del Metro de Medellín con seis nuevos corredores que incluyen la prolongación de la Línea A hasta Barbosa, la construcción de la Línea S (que conectará La Estrella con Bello) y nuevos metrocables hacia San Antonio de Prado y otros sectores estratégicos. Estas obras se complementarán con proyectos urbanos como la Avenida 34 y conexiones hacia Aures y La Cruz, que buscan descongestionar la ciudad y ofrecer alternativas sostenibles.
El secretario de Infraestructura, Luis Horacio Gallón, explicó que el financiamiento será mixto, con participación pública y privada, para garantizar sostenibilidad sin afectar las tarifas de los usuarios. “Queremos que estas obras sean una realidad sin comprometer el bolsillo de los ciudadanos, por eso trabajamos en esquemas de concesión y alianzas estratégicas”, afirmó. Con estas inversiones, Antioquia espera reducir tiempos de desplazamiento, generar empleo y consolidarse como un referente en movilidad inteligente. El reto será cumplir los cronogramas y asegurar que la financiación fluya sin contratiempos, en medio de un contexto económico que exige eficiencia y transparencia.



