El Pacto Histórico salió con toda a respaldar la declaratoria de emergencia económica y social que el Gobierno nacional lanzó el pasado 22 de diciembre mediante el Decreto 1390. ¿Por qué tanto revuelo? Porque, según ellos, el Congreso hundió la reforma tributaria y dejó un hueco gigante en las cuentas del país: 16 billones de pesos que estaban destinados al presupuesto de 2026. ¡Sí, 16 billones!
En un comunicado oficial, el movimiento político aseguró que esta medida no es un capricho, sino una respuesta “responsable y proporcional” para evitar que se caigan servicios esenciales como salud, energía, subsidios y programas sociales. Además, prometen que la emergencia será temporal, legal y vigilada por la Corte Constitucional, para que nadie piense que se están pasando de la raya.
El Pacto Histórico también lanzó dardos al Congreso, señalándolo como el culpable del “bloqueo” que dejó al país en aprietos. “Si no hay reforma tributaria, toca buscar soluciones rápidas”, dicen. Y ojo, porque la idea es mantener la inversión social y los derechos ciudadanos intactos, sin recortes que afecten a la gente.
¿Qué significa esto para el bolsillo de los colombianos? Según el Gobierno, la declaratoria permitirá mover recursos y ajustar el gasto para que no se frenen proyectos clave. Pero la discusión está caliente: algunos sectores ven la medida como necesaria, mientras otros la critican por considerarla un “atajo” que podría abrir la puerta a decisiones sin control político.
En pocas palabras: el Gobierno se puso las pilas para que la economía no se descuadre, mientras el Congreso sigue en modo “no colaboro”. ¿Será que esta emergencia logra salvar el año? ¿O se viene una tormenta política más fuerte?



