Desde este jueves 1 de enero de 2026 los precios de la gasolina motor corriente y del ACPM (diésel) aumentaron en todo el territorio nacional, según lo reportó la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG). La actualización hace parte del esquema de revisión periódica de los combustibles que tiene en cuenta variables como el ingreso al productor o importador, los impuestos, los costos de transporte, la mezcla con biocombustibles y los márgenes de distribución, explicó la entidad reguladora.
El incremento promedio a nivel nacional fue de aproximadamente 90 pesos por galón para la gasolina y 99 pesos por galón para el ACPM en comparación con los precios vigentes hasta el 31 de diciembre de 2025. Con estos ajustes, el precio promedio de la gasolina corriente en las principales ciudades del país quedó en 16.057 pesos por galón, mientras que el ACPM se ubicó en 10.984 pesos por galón.
Los precios finales muestran diferencias importantes según la región. En ciudades como Villavicencio y Cali, la gasolina alcanzó 16.591 y 16.502 pesos por galón, respectivamente, y en Bogotá quedó en 16.491 pesos. Por el contrario, ciudades como Pasto y Cúcuta registran valores más bajos, con 14.247 y 14.400 pesos por galón, respectivamente. En el caso del ACPM, los precios más altos se observaron en Cali con 11.424 pesos y en Villavicencio con 11.376 pesos por galón, mientras que en Cúcuta y Pasto se ubican en rangos inferiores, con 9.032 y 10.338 pesos por galón, respectivamente.
Este ajuste de inicio de año se suma a otros incrementos recientes: a finales de diciembre de 2025 la CREG ya había aumentado el precio del diésel en cerca de 100 pesos por galón. En el transcurso de 2025 hubo múltiples movimientos al alza en los combustibles, impulsados por la política del Gobierno nacional y la necesidad de reducir gradualmente los subsidios que hasta hace poco sostenían parte de los costos del ACPM.
El golpe al bolsillo de conductores y transportadores se siente de manera directa, especialmente en el sector del transporte público de pasajeros y de carga, donde los incrementos en el combustible influyen en los costos operativos y en el precio final de bienes y servicios. Aunque las actualizaciones periódicas de precios forman parte de la regulación habitual, la acumulación de ajustes en un corto período ha motivado preocupaciones sobre el impacto en la economía familiar y en la inflación general.



