El comercio entre Colombia y Venezuela vive un momento de recuperación tras años de tensiones diplomáticas y cierre de fronteras, pero enfrenta retos y una coyuntura impredecible, especialmente en medio de la crisis política y militar que atraviesa Venezuela. La reapertura progresiva de la frontera y la normalización de relaciones ha permitido la reactivación de intercambios comerciales, aunque estos aún están lejos de los niveles históricos que ambos países registraron décadas atrás.
Según cifras oficiales, las exportaciones colombianas hacia Venezuela han mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años, impulsadas por sectores como alimentos, bebidas, productos químicos y materias plásticas, que se han consolidado como los principales bienes enviados al mercado venezolano. Durante el primer semestre de 2025, el comercio bilateral alcanzó aproximadamente US$560,7 millones, lo que representó un incremento significativo frente al mismo periodo anterior, aunque las importaciones desde Venezuela continuaron a la baja, reflejando un patrón asimétrico en el intercambio.
Este dinamismo comercial es consecuencia directa de la reapertura de la frontera terrestre y de las relaciones diplomáticas, que estaban prácticamente paralizadas desde años atrás debido a tensiones políticas, cierre de pasos fronterizos y crisis económica en Venezuela. Antes de la reapertura, el comercio bilateral había caído drásticamente desde sus niveles máximos históricos de más de US$6.000 millones en exportaciones colombianas hacia Venezuela en la primera década del siglo XXI, cifras que no se han podido recuperar plenamente.
El intercambio actual también muestra una fuerte concentración geográfica, con puntos aduaneros como Maicao y Cúcuta liderando la salida de mercancías colombianas hacia el vecino país. A pesar de ello, la incertidumbre política y económica que persiste en Venezuela, sumada a las restricciones productivas internas y la volatilidad de su mercado, continúa siendo un factor que limita proyecciones más ambiciosas en el comercio binacional.
Expertos económicos señalan que el impulso comercial entre Colombia y Venezuela no solo depende de la logística y apertura de fronteras, sino también de condiciones macroeconómicas y de confianza entre empresarios de ambos países, que requieren reglas claras, estabilidad y mecanismos que faciliten inversiones y comercio a largo plazo. En este sentido, la relación comercial sigue siendo un componente estratégico de la agenda económica regional, tanto por su potencial de crecimiento como por su impacto en las economías fronterizas que históricamente han estado estrechamente vinculadas.
Aunque el comercio bilateral ha mostrado señales de recuperación, con exportaciones crecientes desde Colombia y volúmenes más dinámicos de mercancías cruzando la frontera, las cifras actuales aún están por debajo del potencial histórico y enfrentan la incertidumbre derivada de la situación política en Venezuela. La continuidad de esta tendencia dependerá de factores internos de cada país, así como de la evolución de su entorno político, económico y de seguridad regional.



