En medio de una atmósfera de incertidumbre y tensión diplomática en América Latina, el Gobierno de Colombia anunció ayer la convocatoria de una reunión de cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) con el objetivo de articular una posición regional frente al ataque militar de Estados Unidos a Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
La directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), Angie Rodríguez, informó en rueda de prensa desde Cúcuta, ciudad fronteriza donde Colombia ha instalado un puesto de mando unificado ante la crisis, que la convocatoria busca reunir a los ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros para definir una postura colectiva ante los hechos que han sacudido al continente. Sin embargo, no se precisó aún la fecha exacta del encuentro.
Rodríguez recordó que el presidente Gustavo Petro ostenta la presidencia pro tempore de la CELAC, una posición que ahora adquiere una relevancia inusitada. La convocatoria sobresale en un momento en que la región observa con alarma la escalada de acciones militares de Estados Unidos en el Caribe, que no solo han generado repercusiones diplomáticas sino también reacciones encontradas entre gobiernos vecinos.
El ataque estadounidense, confirmado por el propio presidente Donald Trump, fue descrito oficialmente como una operación militar “exitosa” que resultó en la detención de Maduro y Flores y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos, lo cual ha provocado una ola de condenas y apoyos divergentes en el escenario global.
La convocatoria de la CELAC se suma a otros esfuerzos diplomáticos promovidos por Colombia en organismos internacionales. Según la directora del Dapre, el país también impulsó la realización de una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, respaldada oficialmente por potencias como Rusia y China, así como una reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), tal como Petro había anunciado horas antes en sus redes sociales.
La decisión de Colombia de liderar este proceso de concertación regional marca un punto de inflexión en la política exterior latinoamericana ante la intervención militar más significativa en la historia reciente del continente. Las tensiones entre diversas naciones se reflejan en una división clara: mientras líderes de izquierda y países afines han denunciado la acción estadounidense como una violación de la soberanía nacional y del derecho internacional, otros gobiernos han expresado apoyo o una lectura más dúctil de los acontecimientos que rodean al régimen de Maduro.
Para muchos analistas, esta convocatoria de la CELAC representa no solo un llamado a la diplomacia regional, sino también un desafío a la influencia tradicional de potencias extranjeras en América Latina. La reunión de cancilleres podría ser un primer paso hacia una declaración conjunta que refleje las tensiones ideológicas y geopolíticas que atraviesan el continente en este momento crítico.



