La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos levantó la voz luego de que Estados Unidos ejecutó operaciones militares en Venezuela a principios de enero de 2026, que culminaron con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Según altos cargos de la ONU, estas acciones representan una violación directa al derecho internacional y erigen un precedente que debilita la arquitectura global de seguridad.
En una sesión del Consejo de Seguridad, la ONU recordó que la Carta de las Naciones Unidas prohíbe el uso o amenaza del uso de fuerza contra la integridad territorial y la independencia política de un Estado. El secretario general, António Guterres, advirtió que este atropello mina la confianza en las normas internacionales y podría abrir la puerta a intervenciones arbitrarias de los países poderosos. La portavoz Ravina Shamdasani advirtió que este tipo de acciones colocan en riesgo la paz global al enviar el mensaje de que “los poderosos pueden hacer lo que quieran”.
Los relatores expertos de la ONU también condenaron el bloqueo parcial impuesto por EE. UU. sobre embarcaciones venezolanas, señalando que vulnera el artículo 2(4) de la Carta y equivale a una agresión armada ilegal. Este bloqueo, acompañando una presencia militar en zonas marítimas, desencadena riesgos considerables a la vida y derechos humanos de los civiles y puede ser juzgado bajo jurisdicción universal.
Guterres enfatizó que la única vía para resolver esta crisis es a través del diálogo interno en Venezuela, respetando los derechos humanos, el Estado de derecho y la soberanía del pueblo. Llamó a un proceso pacífico y democrático que incluya a todos los actores sociales y políticos, y que evite una escalada regional que afecte a toda Sudamérica. La ONU reitera: se debe prevalecer la fuerza del derecho internacional y no la fuerza militar.



