Una organización criminal que reclutaba y obligaba a menores de edad a vender droga en la Comuna 6 (Doce de Octubre) de Medellín fue desmantelada por la Policía Metropolitana, en un operativo que dejó al descubierto un esquema aberrante de instrumentalización de niños y adolescentes para el microtráfico. Ocho personas fueron capturadas tras varios allanamientos realizados en el noroccidente de la ciudad, donde operaba la banda conocida como Cotranal.
De acuerdo con la Fiscalía y la Policía, los criminales utilizaban a los menores para comercializar marihuana y drogas sintéticas en zonas residenciales y, especialmente, en entornos educativos. Uno de los casos más graves revelados por las autoridades es el de un joven de 16 años que, durante más de un año, fue presionado para vender estupefacientes, la mayoría a compradores que también eran menores de edad. Las ganancias de la estructura llegaban a los 240 millones de pesos mensuales, y uno de sus puntos principales de venta estaba ubicado cerca del SENA Pedregal.
En total, los operativos incluyeron 10 allanamientos, en los que se incautaron más de 500 dosis de droga, entre marihuana y base de coca, además de dos motocicletas y dinero en efectivo. Según los registros oficiales, todos los capturados tenían antecedentes por delitos relacionados con tráfico de estupefacientes y uso de documentos falsos. Tras ser presentados ante un juez, fueron enviados a prisión por los delitos de concierto para delinquir, tráfico de estupefacientes y uso de menores para la comisión de delitos.
La investigación también dejó en evidencia que estas estructuras se mimetizan en zonas residenciales y educativas para camuflar la venta de drogas, convirtiendo a menores de edad en el eslabón más frágil y explotado del negocio. El caso vuelve a levantar alertas sobre la presión que las redes criminales ejercen sobre niños y adolescentes en Medellín, especialmente en sectores donde bandas locales compiten por el control del microtráfico. Mientras tanto, las autoridades insisten en que los operativos continuarán en las comunas donde se detecten dinámicas similares, con el objetivo de frenar el reclutamiento de menores y desarticular organizaciones criminales que operan alrededor de instituciones educativas y zonas dormitorio.



