Washington negoció con Diosdado Cabello antes y después del operativo contra Maduro, según reveló un informe

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Nuevos reportes apuntan a que altos funcionarios de la administración Trump sostuvieron conversaciones directas con Diosdado Cabello, uno de los hombres más poderosos del chavismo, tanto meses antes como después del operativo del 3 de enero que terminó con la captura de Nicolás Maduro. De acuerdo con la información divulgada, Cabello habría sido un actor clave para garantizar el control interno durante el despliegue militar y posterior transición de poder en Venezuela.

Según fuentes citadas en el informe, las conversaciones con Cabello buscaban asegurar que las fuerzas de seguridad bajo su mando —consideradas decisivas dentro de la estructura chavista— evitaran un vacío de poder que desatara violencia en las calles. Cabello mantiene influencia sobre cuerpos policiales y grupos con amplio control territorial, lo que lo convierte en una figura determinante en la estabilidad interna de Venezuela durante el proceso desencadenado tras la caída de Maduro.

El contacto con el líder chavista continuó después del operativo, cuando Washington necesitaba preservar el orden interno mientras definía los pasos siguientes en la transición. Aunque no se han revelado detalles específicos de los acuerdos o conversaciones, los reportes aseguran que Cabello fue fundamental para garantizar que no hubiera desbordamientos de fuerza durante los movimientos militares y políticos posteriores a la operación del 3 de enero.

Este panorama se da en medio de crecientes tensiones entre Washington y figuras clave del chavismo. Cabello, señalado desde hace años por Estados Unidos por presuntos vínculos con el llamado Cartel de los Soles, es visto como uno de los líderes más influyentes y con mayor control sobre sectores estratégicos del aparato de seguridad venezolano. A pesar de esta relación tensa, la administración Trump habría considerado indispensable mantener conversaciones discretas para evitar que la captura de Maduro desencadenara una crisis mayor en Venezuela.

El reporte también señala que, paralelamente, Estados Unidos presionó a Cabello para cooperar con la transición política que busca consolidarse tras la caída de Maduro, advirtiéndole que, de no colaborar, podría convertirse en un objetivo directo de Washington. La advertencia incluyó la posibilidad de que Cabello enfrentara un destino similar al del expresidente, capturado y trasladado a EE. UU. por cargos de “narcoterrorismo”.

Por ahora, el futuro político de Venezuela continúa en un punto crítico, con Cabello en una posición determinante dentro del reordenamiento del poder interno y bajo la vigilancia directa del gobierno estadounidense.