La crisis energética entre Colombia y Ecuador continúa escalando, y ahora se conocen las primeras cifras del impacto económico para el país vecino. Según datos oficiales, la suspensión de la venta de energía eléctrica desde Colombia está generando sobrecostos cercanos a los USD 2 millones diarios para Ecuador, debido a la necesidad de reemplazar esta electricidad con fuentes más costosas y menos eficientes.
Antes de la medida, Colombia suministraba energía a precios competitivos gracias a su matriz diversificada, con fuerte participación de fuentes hídricas y renovables. La complementariedad entre los sistemas eléctricos permitió durante años mantener un intercambio eficiente y económico para ambos países. Sin embargo, tras la decisión colombiana, Ecuador tuvo que recurrir principalmente a generación térmica, un sistema más caro y con mayores impactos fiscales y ambientales.
Desde el Ministerio de Minas y Energía de Colombia explicaron que la suspensión responde a criterios técnicos y de seguridad energética nacional, en medio de alertas por variabilidad climática y posibles riesgos de un nuevo fenómeno de El Niño. Aun así, las autoridades colombianas reiteraron que el país mantiene disposición hacia la integración energética regional, siempre bajo decisiones coordinadas y reglas claras.
La viceministra de Energía de Colombia, Karen Schutt, afirmó que Ecuador está asumiendo costos millonarios al sustituir una energía más limpia y barata por alternativas térmicas de alto gasto. Además, insistió en que la interconexión eléctrica es clave para la eficiencia y la confiabilidad del sistema energético regional, pero advirtió que las decisiones unilaterales afectan directamente a los ciudadanos de ambos países.
Las tensiones crecieron luego de que Ecuador impusiera un arancel del 30% a productos colombianos. Colombia respondió con un arancel equivalente y la suspensión de las transacciones eléctricas. Ambas medidas han deteriorado las relaciones comerciales y energéticas entre Bogotá y Quito.
El Gobierno colombiano llamó a normalizar la relación bilateral y levantar las restricciones que están golpeando la integración histórica entre los dos países.
Por ahora, Ecuador continúa buscando alternativas internas, pero los costos diarios evidencian que la dependencia energética regional sigue siendo un tema clave para la estabilidad económica del país.



