Un hombre de 24 años fue capturado en el cementerio de Itagüí cuando visitaba la tumba de su hijo de nueve meses, a quien las autoridades señalan como víctima de un homicidio ocurrido en diciembre en Medellín. La detención se produjo tras dos meses de investigación y análisis forenses que contradijeron la versión inicial del procesado.
El caso ocurrió el 9 de diciembre de 2024, cuando el padre llevó al bebé a la Unidad Intermedia de San Javier asegurando que el menor había sufrido una caída accidental. Aunque el niño fue atendido de inmediato, falleció dos días después debido a la gravedad de las lesiones.
La versión del padre no coincidía con las lesiones del menor
Los análisis del Instituto de Medicina Legal revelaron que la muerte del bebé no fue accidental. El dictamen concluyó que presentaba trauma craneoencefálico severo y lesiones causadas por un objeto contundente, descartando por completo la hipótesis de una caída.
“No fue una caída, no fue un accidente, sino una muerte violenta”, confirmaron los investigadores.
Estas pruebas fueron determinantes para avanzar en la captura, pues demostraron que las lesiones no correspondían con la explicación dada por el padre en su primera declaración.
La captura en el cementerio
El arresto ocurrió en un momento simbólicamente impactante: el hombre fue localizado mientras visitaba la tumba del bebé, quien hubiese cumplido su primer año de vida. Agentes de la Policía y el CTI lo abordaron en el sitio, dando cumplimiento a la orden judicial.
Cargos y proceso judicial
El capturado enfrenta cargos por homicidio agravado, al ser la víctima un menor de edad y su propio hijo. Las autoridades continúan investigando si existían antecedentes de violencia intrafamiliar y reconstruyendo las circunstancias exactas que rodearon la muerte del bebé.
Este caso se suma a la preocupante cifra de violencia contra menores en el país, un fenómeno que distintas organizaciones han buscado visibilizar para fortalecer los mecanismos de protección y prevención.



