El sistema pensional colombiano está viviendo uno de los momentos más tensionantes de los últimos años. Dos recientes decisiones del Gobierno Nacional —un decreto que modifica el deslizamiento del salario mínimo en las rentas vitalicias y otro que limita las inversiones de los fondos privados en el exterior— están generando preocupación entre aseguradoras, gremios y millones de afiliados que temen ver afectado su ahorro para la vejez.
El decreto que cambia las reglas del ajuste pensional
El primer cambio se materializó con el Decreto 1485 de 2025, que ajusta la forma en que crecen las rentas vitalicias del Régimen de Ahorro Individual. Antes, cuando una pensión de un salario mínimo subía más que la inflación, la Nación asumía la diferencia. Ahora, ese riesgo se traslada a las aseguradoras, que están obligadas a sostener ese incremento. [portafolio.co]
Expertos advierten que esta decisión puede encarecer el acceso a una renta vitalicia: quienes quieran pensionarse necesitarán un capital mucho mayor, cercano a $530 millones, lo que podría dejar por fuera a miles de afiliados de ingresos bajos y medios.
Restricciones a las inversiones en el exterior: un golpe a la rentabilidad
El segundo decreto apunta a limitar la exposición internacional de los fondos de pensiones. Hoy, estas inversiones son clave para diversificar riesgos y mejorar la rentabilidad de largo plazo. Reducirlas implicaría menor crecimiento del ahorro, menor capacidad de inversión y, en consecuencia, pensiones más bajas.
Además, estudios recientes muestran que decisiones de política han generado ya efectos directos sobre los pensionados bajo retiro programado, quienes han visto ajustes a la baja y mayores exigencias de capital para sostener su mesada. Cerca de 72.600 pensionados ya han sido impactados por recalculos derivados de los cambios recientes.
¿Quiénes son los más afectados?
Los gremios del sector advierten que los decretos afectan especialmente a quienes están en el Régimen de Ahorro Individual (RAIS). Entre los impactos señalados están:
● Mayor dificultad para acceder a una renta vitalicia.
● Pensiones más bajas debido a la menor rentabilidad del ahorro.
● Incremento del capital requerido para pensionarse.
● Riesgos sobre las pensiones de invalidez y sobrevivencia, debido al encarecimiento del seguro previsional.
Asofondos y Fasecolda alertaron que, de mantenerse estos cambios, millones de trabajadores podrían enfrentarse a un sistema más costoso, menos accesible y con mayor incertidumbre sobre su futuro pensional.
¿Qué viene ahora?
Mientras los gremios piden mesas técnicas para revisar los impactos, el Gobierno mantiene su postura de que los ajustes buscan “equilibrar el sistema” y proteger su sostenibilidad. Sin embargo, los expertos coinciden en que los cambios requieren análisis más profundos, estudios actuariales y un plan claro para evitar que el sistema pierda capacidad de garantizar pensiones dignas.



