Pakistán anunció este 27 de febrero de 2026 que entra oficialmente en “guerra abierta” contra Afganistán y su gobierno talibán, un paso que marca una escalada fuerte en las tensiones entre ambos países. El ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, publicó el mensaje en su cuenta de X después de que se registraran nuevos bombardeos en varias ciudades afganas, incluida Kabul. “Nuestra paciencia ha llegado al límite. A partir de ahora, es la guerra abierta entre nosotros y ustedes”, escribió el funcionario en un mensaje que rápidamente dio la vuelta al mundo.
La decisión llega después de meses de roces en la frontera y de un alto al fuego frágil firmado en octubre de 2025. En las últimas semanas, los enfrentamientos volvieron a intensificarse. Pakistán acusa al gobierno talibán de permitir que grupos armados responsables de atentados en su territorio encuentren refugio dentro de Afganistán. Según Islamabad, estos ataques —incluidos atentados suicidas— han aumentado, por lo que ordenó bombardear puntos estratégicos del vecino país. Afganistán respondió también con ataques, lo que terminó de romper cualquier intento de contención.
Los bombardeos pakistaníes golpearon ciudades clave como Kabul y Kandahar, mientras que las autoridades talibanas afirmaron haber respondido con operaciones ofensivas contra posiciones militares de Pakistán. Aunque negaron víctimas en los ataques recientes, confirmaron que la tensión ya está en niveles muy altos y que el enfrentamiento se ha extendido a varios puntos de la frontera.
A pesar de este ambiente bélico, el gobierno talibán insiste en que mantiene su interés en una salida pacífica y asegura que ha solicitado diálogo en repetidas ocasiones. Aseguran que aún quieren resolver la crisis por la vía diplomática, incluso después de los bombardeos. En medio del caos, China e Irán se ofrecieron a mediar entre los dos gobiernos y pidieron moderación, calma y un alto al fuego urgente para evitar más muertes y un deterioro mayor de la estabilidad regional. Ambos países han insistido públicamente en que esta confrontación no puede escalar más y que todavía hay un camino posible hacia la negociación.
El ambiente sigue siendo incierto y tenso. Con los ataques de lado y lado y una declaración formal de guerra desde Pakistán, la región enfrenta uno de sus momentos más críticos en años recientes. Por ahora, el mundo observa con preocupación cómo ambos gobiernos deciden sus próximos pasos, mientras voces internacionales insisten en que la única salida viable es volver al diálogo antes de que la situación se salga de control.



