La tensión en Medio Oriente volvió a dispararse este lunes 2 de marzo, luego de una nueva serie de bombardeos en Irán que desataron una respuesta inmediata y violenta por parte de Teherán. Según información de Noticias RCN, los ataques de Estados Unidos e Israel —que ya habían generado conmoción por la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei— empujaron al país persa a lanzar un contraataque directo contra objetivos militares y diplomáticos en Israel, así como bases estadounidenses en la región. En medio de esta escalada, se estima que al menos 550 personas han muerto entre las ofensivas occidentales y la respuesta iraní, una cifra que evidencia el nivel crítico que alcanzó el conflicto.
El sábado 28 de febrero marcó el inicio de esta nueva fase del enfrentamiento, y todo indica que podría prolongarse durante varias semanas, según declaraciones del propio Donald Trump. La madrugada de este lunes se escucharon explosiones en ciudades clave como Teherán, Tel Aviv y varias localidades del Golfo Pérsico, mostrando que el conflicto ya no está contenido a un solo territorio. Incluso en el Líbano hubo fuertes bombardeos después de que Hezbolá admitiera haber lanzado cohetes y drones hacia suelo israelí en represalia por la muerte del ayatolá. La situación llevó al gobierno libanés a pedirle al movimiento chiita que entregue sus armas al Estado y limite sus acciones al terreno político.
Mientras tanto, las repercusiones ya se sienten a nivel global. Varias aerolíneas suspendieron vuelos hacia Medio Oriente, dejando a miles de pasajeros varados. Rusia, por su parte, criticó los ataques y aseguró estar en diálogo permanente con Teherán, calificando la operación occidental como una “agresión absoluta”. En paralelo, la economía mundial comenzó a temblar: los precios del petróleo y el gas se dispararon, y las bolsas cayeron tras el bloqueo del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas del planeta.
El contraataque iraní no se quedó atrás. Los Guardianes de la Revolución afirmaron haber lanzado misiles contra la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y contra instalaciones de la fuerza aérea. Además, en Omán se reportó la muerte de una persona tras un ataque con drones contra un petrolero, un hecho que aumenta el temor de que la guerra afecte directamente el comercio marítimo global. En Chipre, una base británica fue evacuada luego de que se activaran alarmas por la amenaza de drones iraníes. El ambiente en la región es de absoluta incertidumbre.
Con todos estos elementos, el panorama es complejo y altamente volátil. Lo que empezó como una serie de bombardeos podría convertirse en un conflicto prolongado que involucre a múltiples actores regionales y deje efectos económicos y políticos de largo alcance. Medio Oriente vive uno de sus momentos más críticos en años, y el mundo entero observa con preocupación la posibilidad de que la escalada continúe.



