La tensión en Medio Oriente sigue creciendo y Estados Unidos reaccionó con una de sus medidas más drásticas desde que se desató la nueva ola de violencia en la región. Según informó Noticias RCN, el Departamento de Estado ordenó la salida del personal diplomático no esencial y de sus familias en seis países: Baréin, Irak, Jordania, Kuwait, Catar y Emiratos Árabes Unidos, tras los recientes ataques y la intensificación de la guerra.
La decisión llega en un momento crítico. El conflicto estalló el sábado, luego de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel que causaron la muerte de Alí Jamenei, líder supremo de Irán. En respuesta, Teherán lanzó ofensivas contra bases estadounidenses en países vecinos y ataques directos contra Israel, generando una escalada que avanza con rapidez y que mantiene en alerta máxima a toda la región.
El Departamento de Estado actualizó sus alertas de viaje para estos seis países, citando una amenaza constante de ataques con drones y misiles lanzados desde Irán, excepto en el caso de Irak, donde las preocupaciones están relacionadas principalmente con la seguridad interna. En Baréin, los Guardianes de la Revolución iraní confirmaron haber atacado una base aérea estadounidense, mientras que en Bagdad cientos de manifestantes intentaron irrumpir en la Zona Verde, zona ultrafortificada donde se encuentra la embajada de EE. UU.
La situación no es menos tensa en otras capitales de la región: en Amán, Jordania, la embajada evacuó temporalmente a parte de su personal debido a una amenaza no especificada; en Kuwait, la sede diplomática cerró indefinidamente tras un ataque que provocó humo en las instalaciones; en Catar se escucharon explosiones el martes; y en Emiratos Árabes Unidos, restos de un dron interceptado causaron un incendio en una zona de almacenamiento de petróleo. Cada episodio suma más preocupación a la ya frágil estabilidad regional.
Esta orden de salida se suma a la advertencia previa del Gobierno estadounidense, que ya había instado a sus ciudadanos a abandonar todo Oriente Medio “de Egipto hacia el este” por motivos de seguridad. La Casa Blanca busca evitar escenarios como ataques a embajadas, bloqueos de aeropuertos o incidentes masivos como los vividos en crisis anteriores. La escalada continúa sin señales de frenar, mientras más países y actores internacionales vigilan de cerca una posible expansión del conflicto.



