La Unión Sindical Obrera (USO) presentó a Ecopetrol un extenso pliego de peticiones con el que busca negociar una nueva Convención Colectiva de Trabajo para el periodo 2026‑2028 y evitar una eventual huelga en la principal empresa del país. El documento, que supera las 150 páginas, incluye exigencias económicas, laborales y logísticas que han generado amplio debate por su impacto financiero.
La negociación se produce tras una decisión poco habitual: la terminación anticipada de la convención colectiva anterior, que estaba vigente hasta finales de 2026, pero fue cerrada el 31 de diciembre de 2025. Este cambio se acordó en noviembre pasado, bajo la presidencia de Ricardo Roa, con el argumento de “fortalecer las relaciones laborales”.
El punto más polémico: aumento salarial del 20 %
Uno de los principales focos de atención es la propuesta de aumento salarial del 20 % sobre el salario básico para 2026. Para los dos años siguientes, la USO plantea una fórmula de incremento anual basada en tres componentes:
● La inflación anual
● Un 10 % adicional por productividad del sector
● La diferencia positiva entre el aumento del salario mínimo y la inflación
A esto se suma un ajuste adicional del 5 %, por una sola vez, en los rangos salariales, que se aplicaría después del incremento del 20 %, lo que elevaría aún más el impacto en la nómina de la empresa.
El pliego también incluye garantías de estabilidad laboral para trabajadores contratados hace 16 meses, quienes solo podrían ser despedidos por “justa causa legal debidamente comprobada”.
Recursos económicos y beneficios para el sindicato
Además de los temas salariales, la USO solicita una partida única de 4.500 millones de pesos para 2026, monto que debería indexarse con la inflación a partir de 2027. Este dinero estaría destinado a fortalecer la operación sindical.
Entre las exigencias más llamativas se encuentra la solicitud de siete camionetas 4×4 nuevas, financiadas por Ecopetrol, para el uso del sindicato. También se pide el subsidio total para la construcción de cinco sedes sindicales, así como recursos para el mantenimiento de las existentes.
El pliego contempla, además, auxilios de seguridad para directivos y comités sindicales, justificados por la situación de orden público en algunas zonas donde opera la empresa.
Un contexto interno complejo en Ecopetrol
Las negociaciones se dan en un momento delicado para Ecopetrol, marcado por tensiones internas, cambios en su dirección y preocupaciones financieras. La USO, que agrupa cerca de una tercera parte de los trabajadores de la compañía, ha advertido que, de no lograrse un acuerdo, no descarta un cese de actividades, lo que tendría implicaciones significativas para el sector energético y la economía nacional.
Por ahora, Ecopetrol no ha emitido una respuesta oficial frente al alcance de las peticiones, mientras se inicia una negociación que promete ser compleja y de alto impacto tanto para la empresa como para el país.



