Siguen saliendo a la luz detalles del grave accidente ocurrido durante una exhibición de vehículos tipo Monster Truck en Popayán, que dejó un saldo de tres personas muertas y 51 heridas, en un hecho que conmocionó al país.
En medio de la tragedia, el testimonio de uno de los primeros respondientes ha permitido reconstruir lo ocurrido en los minutos posteriores al siniestro. Se trata de Andrés Hurtado, paramédico y coordinador de la red de apoyo en el Cauca, quien se encontraba en el lugar cuando el vehículo perdió el control.
Un accidente que pudo ser aún más grave
Según el relato del paramédico, el momento fue completamente inesperado. Una de las conductoras perdió el control del vehículo y terminó arrollando a varias personas del público, generando caos en el lugar.
“El carro pasó frente a mí, a escasos metros… fue algo muy duro ver cómo se dirigía hacia una zona donde había muchas personas”, recordó Hurtado, quien afirmó que la escena fue impactante por la cantidad de asistentes que se encontraban cerca del recorrido.
Según explicó, el hecho pudo haber sido mucho más grave si el vehículo no se hubiera desviado antes de impactar de lleno contra una zona con mayor concentración de público.
“Por fortuna colisionó contra un poste; de lo contrario, las pérdidas habrían sido mayores”, expresó.
Caos, angustia y reacción inmediata
Tras el impacto, el lugar se convirtió en una escena de confusión, pánico y desesperación. Familias enteras se abalanzaron sobre los heridos intentando ayudar, lo que dificultó las labores iniciales de atención.
El paramédico relató que tuvo que controlar a los asistentes para evitar que manipularan a las víctimas de forma inadecuada, ya que un mal movimiento podía agravar sus condiciones.
“Me tocó pedirle a las familias que no tocaran a los pacientes… un movimiento incorrecto podía empeorar la situación”, indicó.
Atención de heridos en medio de la emergencia
En medio del caos, Hurtado comenzó a actuar de inmediato.
Primero atendió a un paciente en estado crítico al que intentó reanimar, luego ayudó a una menor que presentaba convulsiones y coordinó, desde su celular, la llegada de ambulancias y equipos de emergencia.
“Saqué el celular y pedí apoyo urgente a los grupos de ambulancias… la situación era muy complicada”, recordó.
El trabajo articulado entre los organismos de socorro permitió trasladar a los heridos a diferentes centros médicos de la ciudad, donde varios continúan bajo observación.
Víctimas y dolor en la comunidad
El accidente dejó tres personas fallecidas, entre ellas dos menores de edad, lo que aumentó el impacto emocional del hecho en la comunidad.
Además, se conoció que un niño de cinco años permanece en estado delicado en una unidad de cuidados intensivos, mientras otros heridos continúan recuperándose.
Investigaciones en curso
Aunque el evento contaba con los permisos correspondientes, las autoridades ya iniciaron investigaciones para determinar responsabilidades y posibles fallas en las medidas de seguridad.
El caso ha abierto nuevamente el debate sobre la organización de este tipo de espectáculos y los protocolos necesarios para proteger a los asistentes.
Un llamado a la prevención
El testimonio del paramédico no solo refleja la gravedad del accidente, sino también la importancia de una respuesta oportuna y coordinada en situaciones de emergencia.
Mientras avanzan las investigaciones, la tragedia de Popayán deja una lección clara: la seguridad en eventos masivos debe ser una prioridad absoluta para evitar que hechos recreativos terminen en tragedia.



