Fuego, robo y silencio: ¿qué amenaza se esconde tras la quema del camión D1 en Anorí?

En Anorí, desconocidos saquearon e incendiaron un camión de Tiendas D1 el conductor salió ileso. Autoridades investigan si fue robo o acción de grupos armados.
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En la carretera que conecta Medellín con el municipio de Anorí, un suceso que parece arrancado de un guion de violencia organizada encendió la alerta en plena zona rural: un camión cargado con mercancía destinada a las Tiendas D1 fue saqueado y luego incendiado por desconocidos. El conductor, sorprendentemente, resultó ileso  .

El vehículo, adscrito a Transportes Vigía S.A.S., transportaba mercancía valorada en 35.823.120 pesos  . El ataque ocurrió en la vereda Villa Fátima, situada aproximadamente a 12 kilómetros del casco urbano de Anorí  . Según el coronel Óscar Rico Guzmán, comandante de la Policía de Antioquia, no hubo víctimas personales, aunque el camión quedó reducido a cenizas  .

Las autoridades investigan los móviles del ataque: ¿robo común, extorsión o mensaje estructural? El alcalde de Anorí, Gustavo Silva, advirtió que en el territorio operan diversos grupos armados ilegales —Clan del Golfo, disidencias de las FARC y ELN— lo que dificulta determinar al responsable  . Este hecho ocurre en medio de un contexto tenso: hace poco, el ELN declaró como objetivo militar a cualquier vehículo que traslade mercancía de Tiendas D1 en Chocó y Risaralda, tras su negativa a pagar extorsiones  .

Desde la Asociación de Transportadores de Carga, el incidente fue calificado como un nuevo capítulo de impunidad y terror: “Este último en Anorí… a merced total del terrorismo en el país… no hay condición para la tortura que viven los camioneros a manos de múltiples victimarios. Queremos y exigimos seguridad”  .

Otro dato preocupante: aunque la mercancía fue robada y el vehículo consumido por las llamas, ni la empresa afectada ni el conductor han presentado denuncias formales, gesto que refleja el clima de miedo e incertidumbre que se vive en la región  .

Bomberos locales acudieron al lugar para controlar el fuego, sin que se registraran heridos  . Sin embargo, el siniestro profundiza la sensación de vulnerabilidad que arrastran quienes todavía cumplen su labor en territorios hostiles.

Esta tragedia sobre ruedas deja tantas preguntas como cenizas: ¿Estamos ante una escalada violenta con fines extorsivos? ¿Es el preludio de un nuevo pacto del miedo en Antioquia? Mientras tanto, el poder del fuego y el silencio parecen trabajar como aliados, cortando rutas de comercio, confianza y esperanza.