Medellín, ciudad enclavada en un entorno montañoso, alberga más de 4.000 quebradas—la mayoría ocultas entre el concreto urbano—que desembocan todas en el mismo río urbano central . La temporada de lluvias, sumada a prácticas como vertimientos, basuras acumuladas y canalizaciones inadecuadas, ha elevado la frecuencia de emergencias vinculadas a estos ecosistemas frágiles .
Según estimaciones recientes del Gobierno local, estas quebradas enfrentan riesgos crecientes: solo 12 son catalogadas como críticamente peligrosas, aunque el 100 % de la red hidrográfica presenta algún grado de vulnerabilidad . Como ejemplo concreto, la quebrada La Iguaná causó evacuar varias viviendas este año debido a crecidas repentinas repetidas cada pocos meses .
Para mitigar estos riesgos, las autoridades han intensificado las intervenciones: desde acciones de limpieza y remoción de residuos, hasta labores de mantenimiento estructural. En lo corrido del 2025, se han realizado 1.642 intervenciones ambientales, limpiando 2.176 metros lineales de cauces, reparando 299 metros de estructuras hidráulicas y recolectando 19.385 m³ de desechos —equivalente a 1.211 volquetas—. Además, se han sembrado 17.770 árboles, completando un total de 100.000 plantadosen comunas y corregimientos para fortalecer los corredores verdes .
En la comuna 15, por ejemplo, se intervienen las quebradas La Guayabala y La Jabalcona, donde se han realizado labores de paisajismo, recuperación de corredores verdes, mantenimiento de puentes, senderos y mobiliario en madera tratada para uso ciudadano .
Pese a estas acciones, el territorio aún enfrenta desafíos significativos. Entre abril y mayo, se reportaron 120 deslizamientos y múltiples emergencias debido a lluvias intensas que superaron los promedios históricos, generando acumulaciones de agua, obstrucción de cauces y desbordes en zonas como Altavista, San Antonio de Prado, Villa Hermosa y El Poblado .
Las comunidades y grupos ambientales también juegan un papel clave. Se han impulsado comparendos —64 solo este año— y sanciones a quienes contaminan o vierten residuos en las quebradas . Además, se activan redes vecinales que promueven el cuidado, prevención, educación ambiental y acciones colectivas para proteger estos ecosistemas invisibles.
Medellín está empezando a revertir décadas de olvido ambiental. Aunque el cemento ha sepultado parte de su identidad natural, las iniciativas de limpieza, forestación y educación ambiental construyen un nuevo camino—hacia una ciudad que valora y protege su red hídrica, no solo como cuenca, sino como herencia viva para generaciones futuras.
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