En una operación que las autoridades calificaron como un fuerte golpe contra la delincuencia organizada en Medellín, fueron capturados 21 presuntos integrantes de la estructura criminal conocida como “La Veracruz”, grupo dedicado a la extorsión en pleno centro de la ciudad.
Según la investigación adelantada por la Fiscalía y la Policía, la red estaba bajo el mando de Fred Alexander Molina Álvarez, quien habría tejido un sistema de cobros ilegales a comerciantes, transportadores, trabajadoras sexuales y miembros de la comunidad LGBTIQ+. El accionar de la banda se extendía por sectores como la Plaza Botero, el Parque Berrío, La Veracruz, Prado y San Benito, lugares con alta afluencia de personas.
De acuerdo con los expedientes judiciales, las víctimas eran obligadas a pagar entre 10.000 y 100.000 pesos semanales para poder continuar con sus actividades comerciales sin ser intimidadas. En varios casos, las amenazas incluían el uso de armas de fuego, agresiones físicas y hasta robos como mecanismo de presión. Un comerciante de San Benito, por ejemplo, habría terminado entregando cerca de 25 millones de pesos tras ser reiteradamente hostigado.
La Fiscalía identificó, además, a seis coordinadores de zona conocidos con los alias de Barbado, Mono o Tatuado, Monito, Ossa, Ramiro y Zarco, quienes, bajo las órdenes del cabecilla, se encargaban de ejecutar los cobros y garantizar que ninguna víctima escapara a las exigencias de la organización.
Durante el operativo se recopilaron pruebas audiovisuales que resultaron clave para desmantelar la red. En una de ellas, un miembro de la estructura aparece contando dinero recibido minutos antes de un cobro extorsivo. Estos registros, sumados a las denuncias de las víctimas y a seguimientos de inteligencia, permitieron a las autoridades cerrar el cerco judicial.
El resultado fue la captura de 18 hombres y 3 mujeres, quienes fueron presentados ante un juez de control de garantías en Medellín. A todos les fue impuesta medida de aseguramiento en centro carcelario por delitos de concierto para delinquir, extorsión consumada y en grado de tentativa, así como hurto calificado y agravado. Ninguno de los procesados aceptó los cargos.
Las autoridades destacaron que este operativo responde a la necesidad de recuperar la confianza en el centro de la ciudad, un lugar que en los últimos años ha sido escenario de intimidaciones constantes contra quienes intentan trabajar de manera honesta. La captura de estos presuntos criminales representa, según las instituciones, un paso firme en la estrategia para reducir la extorsión y devolverle la tranquilidad a una de las zonas más concurridas de Medellín.
Foto: Policía Nacional



