Gaza, entre las ruinas y la esperanza: 77 años de violencia y dos de una guerra que parece interminable

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Durante más de siete décadas, Gaza ha sido el escenario de un conflicto que parece no tener fin. Desde 1948, la región ha sufrido ocupaciones, guerras y desplazamientos que han dejado huellas profundas en su población. Sin embargo, los últimos dos años han sido especialmente devastadores. El 7 de octubre de 2023, Hamas lanzó un ataque sin precedentes contra Israel, lo que desencadenó una respuesta militar masiva por parte del gobierno israelí. Desde entonces, la Franja de Gaza vive bajo un fuego constante que ha destruido buena parte de su infraestructura y ha dejado miles de víctimas.

Según informes de organismos internacionales, más de 67.000 palestinos han muerto desde el inicio de la ofensiva, la mayoría de ellos civiles, mientras que en Israel se contabilizan cerca de 1.665 muertos tras los ataques iniciales. Los hospitales, escuelas y edificios residenciales han sido reducidos a escombros. La Organización Mundial de la Salud advierte que la crisis sanitaria y alimentaria en Gaza es una de las peores del siglo: más de 360 personas han muerto por desnutrición, entre ellas más de 130 niños, debido al bloqueo que impide el ingreso de ayuda humanitaria y recursos básicos.

Las imágenes que llegan desde Gaza muestran familias desplazadas, niños heridos, hospitales colapsados y calles enteras destruidas. En el hospital Nasser, en Khan Younis, un bombardeo mató a decenas de personas, incluidos médicos y periodistas. La destrucción ha alcanzado niveles alarmantes, y la población civil es la principal víctima de una guerra que parece no tener salida. Diversas organizaciones israelíes y de derechos humanos, como B’Tselem, han acusado al gobierno de su país de cometer crímenes de guerra y actos de genocidio contra la población palestina.

A nivel internacional, los intentos por mediar en el conflicto han sido insuficientes. Egipto, Turquía, Estados Unidos y la ONU han promovido negociaciones para alcanzar un alto al fuego que incluya la liberación de rehenes, el desarme de Hamas y la reconstrucción de Gaza. Sin embargo, las diferencias políticas, las tensiones históricas y la falta de voluntad de las partes han impedido un acuerdo duradero. Mientras tanto, los civiles continúan pagando el precio más alto: la pérdida de sus hogares, de sus familias y de su esperanza.

Hoy, Gaza vive una de las peores crisis humanitarias de su historia. Los ataques no cesan, la ayuda humanitaria no entra con regularidad y la desesperanza crece cada día. A pesar de los llamados de la comunidad internacional, la guerra continúa, dejando claro que la paz en esta región sigue siendo una meta distante. Setenta y siete años de violencia y dos de guerra ininterrumpida son el reflejo de un conflicto que no solo destruye territorios, sino también generaciones enteras.