Liberan y compensan con 15 millones de dólares a hombre que pasó casi 30 años en prisión por un crimen que no cometió

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Después de casi tres décadas privado de su libertad, James Gibson fue indemnizado con 14,75 millones de dólares luego de que se comprobara que fue condenado por error por un doble asesinato que en realidad no cometió. 

Gibson recobró su libertad en 2019, tras una exhaustiva revisión del caso que reveló que fue sometido a torturas físicas y psicológicas durante el interrogatorio, con el objetivo de que se autoinculpara.  Durante años había mantenido su inocencia: aseguraba que estaba en otro lugar el día de los hechos y que nunca había participado. 

El caso se remonta al 22 de diciembre de 1989, cuando Lloyd Benjamin y Hunter Wash fueron abatidos en un garaje en el barrio Englewood, al sur de Chicago.  No hubo señales de robo ni forcejeo en la escena, lo que llevó a pensar que las víctimas conocían a su agresor. 

A los pocos días del crimen, la policía recibió una denuncia anónima señalando a James y su hermano Harold como responsables. Harold fue detenido primero, pero luego liberado al descartarse su participación. James, en cambio, voluntariamente se entregó cuando supo que lo buscaban.  Durante su interrogatorio, fue golpeado, privado de alimentos y negado el acceso al baño, lo que lo llevó a confesar bajo coacción. 

En 1991 fue condenado a cadena perpetua basándose principalmente en esa confesión y en testimonios policiales que lo situaban en el lugar del crimen.  En 2018 se reabrió la investigación y se descubrió el maltrato que sufrió. Los cargos en su contra fueron anulados y, en 2019, fue plenamente exonerado y puesto en libertad.  El reconocimiento monetario busca compensar el daño sufrido y reconocer el profundo error judicial, aunque el tiempo perdido jamás podrá recuperarse.