Médicos Sin Fronteras se retira del Darién ante la drástica disminución del flujo migratorio en la zona

Foto: MSF
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La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) anunció que se retirará de la selva del Darién debido a una pronunciada reducción del flujo migratorio en esa zona fronteriza entre Colombia y Panamá. 

Durante su intervención, MSF brindó atención médica y psicológica a miles de personas en tránsito. Desde abril de 2021 hasta agosto de 2025, la organización registró 163.000 consultas médicas y 8.100 consultas de salud mental para migrantes, además de atender 1.955 casos de violencia sexual. 

MSF explicó que la decisión de cesar sus operaciones responde al desgaste del modelo de asistencia en zonas con escaso tránsito migratorio: “Ante la disminución del tránsito hemos decidido concluir nuestra intervención, pero continuamos monitoreando la migración en la región para dar apoyo si surgen necesidades críticas”, declaró Altair Saavedra, coordinadora médica en Panamá. 

Causas del descenso migratorio

Según datos oficiales, el flujo migratorio por el Tapón del Darién ha caído de manera drástica. Las autoridades panameñas informaron que entre enero y agosto de 2025 apenas 2.941 personas cruzaron esa región — frente a los 1,2 millones registrados entre 2021 y 2024. 

Se atribuye esta disminución a varios factores:

  • El fortalecimiento de la seguridad fronteriza. 
  • Políticas de deportación y vuelos de retorno empleadas por los gobiernos de países transitados. 
  • Cambios en las rutas migratorias y la caída de la demanda de atravesar el Darién como paso hacia Norteamérica. 

Este fenómeno es tan pronunciado que las autoridades panameñas reportan una caída en la llegada de migrantes de hasta el 99 % en lo que va del año. 

Desafíos y legado humanitario

Durante su estancia en la región, MSF se enfrentó a condiciones extremas tanto de entorno geográfico como de violencia. Su equipo operó en comunidades indígenas como Bajo Chiquito y Canaán Membrillo, así como en estaciones de recepción migratoria establecidas por el gobierno panameño. 

MSF también denunció episodios de agresiones, robos, secuestros y violencia sexual sufridos por migrantes durante su tránsito por la selva del Darién. 

Una complicación adicional fue la falta de renovación del convenio con el Ministerio de Salud de Panamá, lo que limitó la capacidad de MSF para operar bajo su modalidad habitual. 

Con la reducción del tránsito migratorio, otro problema emerge: la limpieza y recuperación de la selva, afectada por los pasos masivos de personas. MSF estima que la intervención para rehabilitar esas zonas demandaría más de 10 millones de dólares. 

Aunque MSF concluye sus actividades en la zona, afirma que mantendrá vigilancia en la región para responder si aparece una crisis emergente.