Siete uniformados, entre miembros del Ejército y la Policía Nacional, fueron secuestrados en diferentes regiones del país por grupos armados ilegales, según confirmaron las autoridades. Los hechos ocurrieron en los departamentos de Cauca, Nariño y Arauca, zonas donde tienen fuerte presencia las disidencias de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). La situación ha generado preocupación en el Gobierno nacional y en las Fuerzas Militares, que ya adelantan operaciones para lograr la liberación de los retenidos.
De acuerdo con el Comando General de las Fuerzas Militares, los cuatro soldados secuestrados son Jeison Javier García Rodríguez, Brayan Stiven Ruiz Toro, Juan David Buitrón Caicedo y Jamerson Adrián Guachetá Guachetá. García y Ruiz fueron retenidos en el municipio de Cumbitara, Nariño, mientras que Buitrón fue secuestrado en la vereda Guadualito, municipio de Balboa, Cauca. Por su parte, Guachetá fue privado de la libertad en Cajibío, también en el Cauca. Los responsables de estos hechos serían integrantes del Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC, liderada por alias “Iván Mordisco”.
En el caso de la Policía Nacional, tres uniformados también fueron secuestrados. El subintendente Franque Esley Hoyos Murcia y el patrullero Yordin Fabián Pérez Mendoza fueron interceptados en la vía que conecta los municipios de Arauca y Tame, en el departamento de Arauca, por integrantes del ELN. Además, el auxiliar de Policía José Larrahondo fue retenido en el municipio de Buenos Aires, Cauca.
Estos secuestros ocurren en un contexto de recrudecimiento del conflicto armado en el suroccidente del país. Apenas un mes atrás, 45 soldados que habían sido retenidos por comunidades campesinas en el municipio de El Tambo, Cauca, fueron liberados. Sin embargo, el presidente Gustavo Petro advirtió que todavía quedaban siete militares secuestrados en poder de grupos ilegales. En agosto, las disidencias del EMC confirmaron haber secuestrado a cinco soldados, un policía y un menor de edad, asegurando incluso que uno de los uniformados había muerto en cautiverio.
Según medios internacionales como Reuters y Infobae, en los últimos meses se ha registrado un aumento de casos de retención de militares y policías en zonas con fuerte presencia de narcotráfico y cultivos ilícitos. En junio de 2025, 57 militares fueron secuestrados en el suroccidente del país por la columna “Carlos Patiño”, y semanas después, otros 34 uniformados fueron retenidos en Guaviare tras enfrentamientos con grupos armados, hechos que el Ministerio de Defensa calificó como secuestros.
Las Fuerzas Militares exigieron la liberación inmediata de los uniformados y anunciaron operaciones coordinadas para ubicarlos y rescatarlos sin poner en riesgo su vida. “Rechazamos de manera categórica estos hechos que violan el derecho internacional humanitario. Exigimos respeto por la vida y la integridad de nuestros hombres”, expresó la institución en un comunicado oficial.
Por su parte, el presidente Gustavo Petro ha insistido en que los grupos armados deben liberar a todos los secuestrados y cesar las acciones violentas si realmente buscan avanzar en procesos de paz. El mandatario recordó que el secuestro es un crimen de lesa humanidad y que no puede ser justificado bajo ninguna circunstancia.
Las zonas donde se produjeron los secuestros —Cauca, Nariño y Arauca— son regiones estratégicas para el narcotráfico y la minería ilegal, además de ser corredores de movilidad para los grupos armados. En estos territorios confluyen las disidencias de las FARC, el ELN y bandas locales, lo que ha dificultado el control estatal y ha incrementado la violencia contra la población civil y las fuerzas de seguridad.
La Defensoría del Pueblo y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz han pedido que se priorice la protección de la vida de los secuestrados y que se garantice su retorno seguro. Mientras tanto, el país sigue en alerta por la persistencia de hechos que recuerdan los años más duros del conflicto armado, en los que el secuestro de militares y policías era una práctica recurrente de las guerrillas.



