La muerte de un manifestante desata una nueva ola de protestas y pone contra las cuerdas al presidente interino de Perú

Foto: France24
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Lima, 15-16 de octubre de 2025 – En una protesta multitudinaria convocada por colectivos jóvenes —autodenominados “Generación Z”— contra el presidente interino José Jerí y el Congreso, al menos un manifestante murió y decenas resultaron heridos en el centro de Lima, en un episodio que ha escalado la crisis política en Perú.

La movilización se realizó la noche del miércoles 15 de octubre en la Plaza Francia, la Plaza San Martín y alrededores del Congreso en Lima, en rechazo a leyes recientemente aprobadas que, según los manifestantes, “favorecen a la delincuencia”, y también exigiendo la renuncia del presidente José Jerí. 

Durante el enfrentamiento entre manifestantes y la Policía Nacional del Perú (PNP), se produjo un disparo que alcanzó al manifestante Eduardo Mauricio Ruiz Sanz, de 32 años, conocido en la escena urbana como “Trvko”. De acuerdo con la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo, ingresó sin signos vitales al Hospital Arzobispo Loayza tras recibir el impacto, y los peritajes apuntaron a herida de bala. 

Se registraron al menos más de 100 heridos, entre civiles y policías. La Defensoría del Pueblo reportó 32 civiles y 88 policías lesionados. Entre los civiles figuran menores de edad. 

El jefe de la Policía, Óscar Arriola, confirmó que el agente responsable del disparo fue el suboficial Luis Magallanes, que vestía de civil y que habría abierto fuego al verse rodeado por manifestantes que lo identificaron como infiltrado. 

El gobierno denunció que la protesta había sido infiltrada y desvirtuada por “grupos violentos”, mientras que organizaciones de derechos humanos denuncian uso desproporcionado de la fuerza y exigieron una investigación independiente. 

El presidente interino José Jerí declaró que no renunciará, que “su responsabilidad es mantener la estabilidad del país”, y anunció que pedirá facultades legislativas para enfrentar la delincuencia. “Los hechos concretos no deben entenderse como un descrédito a nuestra institución”, dijo al referirse a la muerte del manifestante. 

El primer ministro, Ernesto Álvarez, reapareció luego de las protestas para visitar a policías heridos y calificó a los manifestantes de “turba” que intentó quemar el Congreso. 

La Fiscalía abrió investigación por graves violaciones a los derechos humanos, recogiendo evidencia audiovisual y balística del área del disparo. La muerte de Ruiz Sanz reabrió el debate sobre la legitimidad del gobierno de Jerí, que había asumido interinamente apenas días antes tras la salida de la expresidenta Dina Boluarte. 

El panorama político peruano se agrava: la combinación de crisis de seguridad —con un aumento de la delincuencia denunciado por la ciudadanía— y una ola de protestas impulsadas por jóvenes que se sienten excluidos, coloca al gobierno en una encrucijada de gobernabilidad.