Colombia llama a consultas a su embajador en EE.UU. tras escalada diplomática con Washington

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El gobierno colombiano decidió hoy llamar a consultas a su embajador en Estados Unidos, Daniel García-Peña, tras un choque diplomático con Washington que ha elevado las tensiones entre ambos países.

La canciller colombiana, Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, informó que el embajador ya se encuentra en Bogotá y que en las próximas horas el gobierno dará a conocer las decisiones que tomará sobre la relación con Estados Unidos.

La decisión responde, según las autoridades, al anuncio del presidente Trump de suspender la ayuda financiera de EE.UU. a Colombia, imponer nuevos aranceles, y a los fuertes señalamientos que dirigió contra Petro y su gobierno, acusándolo de complicidad con el narcotráfico.

En días recientes, Donald Trump calificó al presidente Petro como “líder del narcotráfico” y advirtió que Colombia se había convertido en “una máquina para hacer drogas”.  En respuesta, Petro rechazó las acusaciones y pidió a Washington “leer bien a Colombia” para distinguir entre narcotraficantes y demócratas, calificó al mandatario estadounidense de “grosero e ignorante” y señaló que él, desde su posición socialista, no negocia con las drogas.

El llamado a consultas —instrumento diplomático que permite a un país retirar temporalmente a su representante para revisar una relación bilateral— es una señal clara de disconformidad.

Esta medida podría tener consecuencias importantes en ámbitos como:

  • la cooperación en lucha antidrogas, donde EE.UU. ha sido un aliado tradicional de Colombia;

  • el comercio bilateral y los posibles aranceles que anunció Washington;

  • la percepción internacional del compromiso del gobierno colombiano con temas de transparencia, cumplimiento y seguridad.

 

El gobierno colombiano comunicó que en breve dará a conocer “las decisiones tomadas al respecto”, lo cual abre escenarios que van desde negociaciones de alto nivel hasta una revisión de los acuerdos existentes con EE.UU.

Por su parte, el embajador García-Peña deberá rendir cuentas ante el Ejecutivo y, muy posiblemente, coordinar la estrategia diplomática que Colombia adoptará frente a esta crisis.

La ruptura o tensión en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos ocurre en un momento estratégico para Bogotá: cambios de gobierno recientes, reformas internas urgentes, y el desafío permanente del narcotráfico. Que se haya llegado a esta medida muestra el grado de deterioro en la comunicación bilateral. Para el gobierno de Petro, esto representa un riesgo diplomático, pero también podría abrir la posibilidad de una renegociación de la agenda bilateral en términos más igualitarios o con nuevos equilibrios.