Ecuador recupera la calma: Noboa retoma el control mientras el movimiento indígena se divide tras el fin del paro

Foto: AP @dolores Ochoa
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Después de 31 días de movilizaciones encabezadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y otros grupos indígenas, campesinos y organizaciones sociales, Ecuador vivió un levantamiento que se originó en la eliminación del subsidio al diésel y el encarecimiento de los combustibles.

Al término de las protestas, el presidente Daniel Noboa regresó a Quito y devolvió la sede ejecutiva, lo que marca un gesto simbólico de “algo de calma” tras un mes de tensión.

Situación del movimiento indígena

El movimiento indígena se muestra dividido tras el fin del paro: por un lado, parte de los dirigentes aceptaron poner fin a las movilizaciones; por otro, agrupaciones más locales expresan desconfianza, afirman que no se alcanzaron los acuerdos que esperaban y advierten que podrían volver a congregarse.

La estrategia del gobierno fue prudente: en lugar de retroceder en la eliminación del subsidio, apostó por la contención territorial y ofrecimientos económicos (como bonos) que habrían fragmentado el apoyo a las protestas.

El presidente Noboa logra cierto fortalecimiento político: los ciudadanos perciben que las protestas, aunque serias, tuvieron un impacto limitado en la vida diaria, lo que suaviza el desgaste. Además, se prepara para una consulta popular el 16 de noviembre que busca una nueva Constitución o asamblea.

No obstante, quedan desafíos abiertos: muertos y heridos en las movilizaciones, reclamos de derechos humanos, y la amenaza latente de nuevos focos de conflicto en distintas provincias andinas.