Las recientes sanciones impuestas a Rusia complican aún más la posibilidad de que la guerra en Ucrania tenga un final próximo. Según un análisis de FRANCE 24, los nuevos castigos financieros y energéticos que Occidente está desplegando contra el Kremlin no solo intensifican la presión, sino que también difuminan el horizonte de una negociación de paz y alargan el conflicto.
El artículo apunta que los enormes esfuerzos sancionadores —que incluyen vetos a importaciones clave, congelamiento de activos rusos y restricciones al comercio energético— tienen como objetivo golpear la capacidad de Rusia para sostener la ofensiva militar. Sin embargo, también observa que estas medidas pueden tener un efecto contraproducente: al cerrar vías diplomáticas, muchas de las condiciones para un alto el fuego se vuelven más difíciles de alcanzar.
Por otra parte, se menciona que el presidente Vladimir Putin y su entorno podrían interpretar estas sanciones como un motivo para intensificarse en lugar de ceder. A su vez, para Ucrania y sus aliados, la urgencia de debilitar económicamente a Rusia se contrapone con el reto de abrir vías de negociación sin conceder terreno en el campo. El resultado: una guerra que parece menos cerca de su fin de lo que creíamos. El análisis concluye que, aunque Occidente sigue advirtiendo que solo negociará después de que Rusia demuestre un cambio de actitud, las sanciones masivas podrían tardar en surtir efecto real. Mientras tanto, el frente ucraniano permanece activo y el coste para Moscú, aunque creciente, no significa automáticamente que esté dispuesto a rendirse o a aceptar un alto el fuego en los términos que Kiev y sus aliados exigen



