Este sábado, en el centro de València, miles de personas volvieron a manifestarse —una decimosegunda movilización desde la tragedia— bajo el lema “Mazón dimisión”, para reclamar responsabilidades políticas un año después de la DANA del 29 de octubre de 2024 que dejó al menos 229 fallecidos en la provincia de València.
La protesta, convocada por más de 200 entidades cívicas, sociales y sindicales junto a asociaciones de víctimas, se concentró a las 18:00 h en la plaza de San Agustín y recorrió el centro de la ciudad hasta la plaza de la Virgen frente al Palau de la Generalitat. Según la Delegación del Gobierno, asistieron más de 50 000 personas; la Policía Local estima unos 32 000 participantes.
Los manifestantes criticaron la falta de avances en la reconstrucción, la ausencia de rendición de cuentas, y la supuesta negligencia en la gestión de la emergencia. En el manifiesto leído frente al Palau se denunció que “aún no se han asumido responsabilidades políticas” y se denunció la “promoción de políticas negacionistas del cambio climático, la especulación y la construcción desmesurada” en la región.
Familiares de las víctimas encabezaron la marcha con pancartas que recordaban la hora de la alerta emitida el día de la inundación, “20:11 Ni oblit ni perdó” (“20:11 Ni olvido ni perdón”), en alusión a los mensajes de aviso enviados cuando ya se habían producido numerosos fallecimientos.
Entre los asistentes se encontraban vecinos de los municipios más afectados, víctimas directas y genuinas muestras de solidaridad social: tractores de agricultores que colaboraron en la emergencia, músicos que interpretaron la “muixeranga” tradicional valenciana y grupos de ciudadanos con camisetas de apoyo a las víctimas.
La movilización adquiere especial peso porque se celebra a pocos días del primer aniversario de la tragedia y justo antes del funeral de Estado previsto para el 29 de octubre. Las entidades convocantes recuerdan que, pasado un año, la seguridad de la población y los protocolos de emergencia no se han reforzado según sus exigencias.
En síntesis, la marcha de València es una nueva expresión de indignación ciudadana que reclama memoria, justicia y responsabilidades — no sólo para las víctimas que ya no pueden alzar la voz, sino también como garantía de que una tragedia de tal magnitud no se repita.



