La ciudad de Santa Marta, en el Caribe colombiano, acoge este 9 y 10 de noviembre la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE), un encuentro que reúne a mandatarios, cancilleres y representantes de más de 60 países con el objetivo de fortalecer las relaciones birregionales y construir una agenda común frente a los desafíos globales.
La elección de Santa Marta como sede no solo simboliza la importancia del Caribe en la integración latinoamericana, sino que también coincide con la conmemoración de los 500 años de fundación de la ciudad. Durante dos días, los jefes de Estado, ministros y delegaciones abordarán temas claves como la transición energética, el cambio climático, la digitalización, la seguridad regional, la migración, el comercio y la cooperación en innovación y educación.
El encuentro busca avanzar hacia una nueva etapa de colaboración entre América Latina, el Caribe y Europa, basada en la equidad, el respeto mutuo y los intereses compartidos. De acuerdo con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, esta cumbre “es una oportunidad para repensar el modelo de desarrollo y abrir paso a una relación más justa entre el norte y el sur del planeta”.
Entre las delegaciones confirmadas se encuentran líderes de potencias latinoamericanas como Brasil, México, Argentina y Chile, además de representantes de la Unión Europea encabezados por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. A pesar de algunas ausencias de alto nivel, como las de Francia y Alemania, la cumbre se mantiene como un espacio estratégico de diálogo político y económico.
Durante el evento, se espera la firma de acuerdos de cooperación en energías limpias, innovación tecnológica y programas de inversión sostenible. También se discutirán mecanismos para fortalecer la seguridad y la lucha conjunta contra el crimen organizado transnacional. En paralelo, se realizan foros de sociedad civil, empresarios y jóvenes que aportan propuestas para un desarrollo más inclusivo y equitativo.
La logística del encuentro ha transformado a Santa Marta en una ciudad blindada diplomáticamente. Más de 2.000 miembros de delegaciones extranjeras, periodistas internacionales y organismos de seguridad participan en la organización, con un despliegue sin precedentes en materia de movilidad, seguridad y hospitalidad. Las autoridades locales destacan que la cumbre no solo impulsa la proyección internacional de la ciudad, sino que también dinamiza la economía y el turismo en la región.
Con esta cumbre, Colombia reafirma su papel como anfitriona del diálogo regional y como promotora de una diplomacia orientada al desarrollo sostenible. Santa Marta, “el corazón del mundo”, se convierte así en el punto de encuentro de dos continentes que buscan escribir una nueva página en su historia de cooperación y entendimiento.



