La Nueva EPS es vulnerable en el ámbito tecnológico, está operando con un déficit económico y no ha podido consolidar sus estados financieros porque tiene un sistema de procesamiento manual que hace que sus funcionarios tengan que tramitar una a una las 7 millones de facturas que suma la entidad cada mes. Así quedó documentado en las declaraciones que los altos directivos de la entidad entregaron a la Contraloría, en julio de este año, en medio de las pesquisas del ente de control sobre la crisis en la EPS a la que está afiliada la cuarta parte de la población colombiana y que es propiedad de las cajas de compensación y del Estado, a través del Grupo Bicentenario.Nueva EPS atraviesa una verdadera tormenta, y sus propios directivos lo admiten ante la Contraloría:
- Funcionarios reconocieron un atraso tecnológico: el sistema actual obliga a tramitar manualmente unas 7 millones de facturas cada mes.
- El vicepresidente de Salud, Ricardo Rojas, alertó que la EPS está demorando en autorizar servicios porque los prestadores enfrentan serios problemas financieros.
- Las cifras dan escalofrío: entre 2023 y 2024, los anticipos pendientes por legalizar pasaron de $3,4 billones a $8,6 billones, impactando la liquidez.
- Además, se detectaron casi 9 millones de facturas duplicadas, por un valor cercano a $8,9 billones, aumentando los riesgos fiscales.
En resumen: la EPS más grande de Colombia —con más de 11 millones de afiliados— está en crisis. La Contraloría ya advierte riesgo de detrimento patrimonial, repetidos incumplimientos y hasta presunto direccionamiento en contratación. El panorama pinta feo…



