Colombia continúa enfrentando una grave crisis humanitaria y de seguridad. Desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016, el país ha registrado 1.878 líderes sociales asesinados, hechos ocurridos en 420 municipios, lo que demuestra que la violencia contra quienes defienden los derechos humanos, el territorio y las comunidades sigue siendo una problemática extendida y persistente.
El departamento del Cauca sigue siendo el epicentro de esta tragedia. Solo en esta región se han documentado 377 asesinatos de líderes sociales, distribuidos en 38 municipios, un número que supera ampliamente el de cualquier otra zona del país. La presencia de grupos armados, disputas territoriales, economías ilícitas y la ausencia de garantías de seguridad convierten este departamento en uno de los más peligrosos para el liderazgo social.
La situación es aún más crítica para los pueblos indígenas. De los asesinatos registrados en el Cauca, 145 líderes pertenecían a comunidades indígenas, quienes continúan denunciando amenazas, confinamientos, desplazamientos y ataques que ponen en riesgo sus procesos organizativos y su supervivencia cultural. Las autoridades indígenas han insistido en la necesidad de fortalecer los esquemas de protección y avanzar en el desmantelamiento de los grupos armados que operan en sus territorios.
Entre 2024 y lo que va de 2025, el panorama no ha cambiado. En este periodo, 24 líderes indígenas han sido asesinados, lo que evidencia que las medidas de protección siguen siendo insuficientes. Las organizaciones de derechos humanos alertan sobre un recrudecimiento de la violencia y piden al Gobierno Nacional respuestas más contundentes para frenar estos crímenes y garantizar la vida de quienes ejercen liderazgo en las comunidades.
La continuidad de estos hechos refleja un déficit estructural en la implementación del Acuerdo de Paz, especialmente en los puntos relacionados con garantías de seguridad y presencia integral del Estado en los territorios. Mientras los líderes sociales sigan siendo blanco de violencia, advierten expertos, la consolidación de la paz seguirá siendo una promesa pendiente en el país.



