En medio de la creciente tensión entre Venezuela y Estados Unidos, se registró un movimiento inusual: un avión oficial del régimen de Nicolás Maduro viajó desde Caracas hasta la frontera con Brasil, generando una oleada de especulaciones en la región.
Según datos de la plataforma de seguimiento satelital ADSB Exchange, la aeronave —un Airbus A-319 matrícula YV2984 operado por la aerolínea estatal Conviasa, catalogado como “avión VIP del gobierno” por la misma fuente— partió de Caracas con destino a Santa Elena de Uairén, población ubicada a menos de 10 km de la frontera con el estado de Roraima (Brasil).
El trayecto, registrado en aproximadamente 12 minutos desde el punto de entrada fronterizo, culminó con el aterrizaje en Santa Elena de Uairén, para luego retornar rápidamente hacia las cercanías de Caracas.
Este hecho adquirió especial atención porque la aeronave ya había sido sancionada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos en marzo de 2020, lo que implica que podría ser objeto de incautación si ingresara a territorio estadounidense o a países aliados.
Aunque surgieron versiones que indicaban una posible salida del propio Nicolás Maduro en ese vuelo, la cadena CNN Brasil aclaró que no existe evidencia que confirme su presencia a bordo, ni se ha emitido información oficial que respalde esa versión.
Por su parte, las autoridades brasileñas —el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Policía Federal y el Ministerio de Defensa— fueron contactadas para obtener comentarios, pero hasta el momento no han entregado respuesta alguna.
El contexto es más tenso aún: este movimiento aéreo se produjo justo cuando Estados Unidos, bajo el liderazgo del entonces presidente Donald Trump, advertía que el espacio aéreo “sobre y alrededor de Venezuela deberá permanecer cerrado en su totalidad”. El régimen venezolano respondió denunciando lo que considera una “amenaza colonialista” y calificó las declaraciones de Trump como un “acto hostil, unilateral y arbitrario”. Además, reiteró que ningún Estado extranjero puede interferir en su espacio aéreo, y solicitó a la Organización de las Naciones Unidas y otros organismos multilaterales que rechacen esta “agresión inmoral”.



