El pasado lunes 15 de diciembre, una réplica de la Estatua de la Libertad de 35 metros instalada en el estacionamiento de la tienda Havan, en Guaíba (área metropolitana de Porto Alegre, Brasil), fue derribada por ráfagas de viento de entre 80 y 90 km/h durante una intensa tormenta.
Según las autoridades, la estructura se inclinó primero por la fuerza del viento y luego se desplomó por completo sobre el pavimento. La cabeza de la estatua se hizo trizas al tocar el suelo, mientras el pedestal de 11 metros permaneció en pie.
A pesar del impacto visual y del tamaño de la escultura —24 m de cuerpo sobre un pedestal de 11 m—, no se reportaron personas lesionadas ni daños materiales significativos a vehículos o instalaciones cercanas. Testigos afirman que el área fue vaciada y acordonada oportunamente, y los equipos de Protección Civil iniciaron la remoción de escombros.
El alcalde Marcelo Maranata confirmó que la Defensa Civil monitoreó la emergencia desde el inicio del temporal, se emitieron alertas tempranas y se activaron protocolos de seguridad. Por su parte, Havan aseguró que la réplica contaba con certificaciones técnicas desde su instalación en 2020 y que se investigará si existieron fallas estructurales o de montaje. El fenómeno se registró en medio de un frente frío que azotó el sur de Brasil, trayendo lluvias intensas, granizo y vientos violentos que afectaron al menos a 28 municipios de Río Grande do Sul. La caída de esta emblemática réplica, que suele estar presente en varios puntos del país, se viralizó en redes sociales y generó asombro internacional.



