La final de la Copa BetPlay 2025 entre Independiente Medellín y Atlético Nacional comenzó como una fiesta y terminó en caos. El estadio Atanasio Girardot se llenó de color y pólvora desde temprano, con cánticos y bengalas que anunciaban una noche histórica. Nacional se adelantó en el marcador con un gol de Andrés Felipe Román al minuto 10, y ese tanto definió el título.
Al sonar el pitazo final, la tensión explotó. Hinchas del DIM, desde la tribuna norte, derribaron vallas y bajaron a la cancha armados con palos, tubos y hasta una nevera con líquidos. Se enfrentaron con barras de Nacional y con hinchas neutrales en una batalla campal que se extendió por la zona occidental del campo. Hubo golpes, patadas y objetos contundentes; testigos reportaron incluso armas blancas.
La Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden intervino con gases lacrimógenos para dispersar a los violentos. Los jugadores y cuerpos técnicos huyeron a los camerinos y la premiación fue cancelada. El saldo: más de 50 heridos, entre ellos siete policías, además de vandalismo en la zona de prensa y amenazas a periodistas. El alcalde Federico Gutiérrez calificó los hechos como comportamiento criminal y anunció judicialización de los responsables.
Las consecuencias podrían incluir sanciones para los clubes, cierre de tribunas y restricciones para las barras. Este episodio reabre el debate sobre la seguridad en los estadios y los límites del fanatismo en el fútbol colombiano.



