El sistema de transporte masivo TransMilenio se convirtió en uno de los temas más discutidos del inicio del año en Colombia luego de que el presidente Gustavo Petro se pronunciara públicamente sobre la posibilidad de que aumente el precio del pasaje en Bogotá y propusiera un camino alternativo para reducir los costos para los usuarios y la operación del sistema, en medio de la discusión entre el Gobierno Nacional y la administración distrital.
En su cuenta oficial de la red social X, Petro afirmó que no considera necesario subir la tarifa del pasaje si se logra avanzar en una transformación tecnológica de TransMilenio, con una modernización de la flota mediante tecnologías más limpias que reduzcan los costos operativos por pasajero. El mandatario señaló que el Gobierno dispone de cerca de 1,5 billones de pesos para la compra de una flota eléctrica para Bogotá, un monto que, según él, permitiría reducir los costos del transporte por pasajero si el sistema y el Distrito aceptan implementar estos cambios.
La discusión surgió a raíz de un borrador de decreto de la Alcaldía de Bogotá que plantea un incremento de hasta 350 pesos en la tarifa general del pasaje de TransMilenio, un ajuste relacionado con las presiones financieras derivadas del aumento del salario mínimo y los costos de operación del sistema. El alcalde de la capital, Carlos Fernando Galán, ha respondido que si los recursos adicionales del Gobierno Nacional llegan a la ciudad, no se subiría el pasaje, en una muestra del diálogo y la negociación entre las administraciones nacional y distrital.
El presidente Petro ha sostenido que mantener el subsidio al diésel como principal componente de los costos operativos resulta cada vez menos eficiente y más costoso, por lo que apuesta a una transición hacia tecnologías limpias que reduzcan la presión sobre las finanzas públicas y sobre los usuarios del transporte masivo en la capital. En su opinión, un aumento en la tarifa podría tener efectos contrarios, reduciendo la demanda del sistema y afectando su sostenibilidad financiera a largo plazo.
El debate sobre el futuro de TransMilenio sigue abierto entre las autoridades nacionales y distritales, en un contexto donde la sostenibilidad financiera, la modernización tecnológica, el impacto del salario mínimo y la necesidad de garantizar un transporte asequible para los bogotanos son temas centrales de discusión pública desde el inicio de 2026.



