Los incendios forestales que arden fuera de control en la región patagónica de Argentina han consumido más de 15.000 hectáreas en distintas zonas del sur del país, según reportes oficiales y agencias internacionales de noticias.
El foco más grave se inició el lunes pasado en las inmediaciones de la localidad de Epuyén, en la provincia de Chubut, y en apenas una semana arrasó una superficie estimada inicialmente en 11.970 hectáreas, cifra que se ha duplicado con el avance de las llamas.
Además de ese incendio principal, hay otros focos activos en la misma provincia y en zonas cercanas como Santa Cruz y Río Negro, que ya han afectado aproximadamente 3.800 hectáreas adicionales.
Las autoridades locales informan que más de 500 personas, entre brigadistas, bomberos, rescatistas, fuerzas de seguridad y voluntarios, trabajan para contener las llamas, mientras que en algunos sectores ya han empezado a caer lluvias aisladas que brindan cierto alivio a los equipos de emergencia.
Residentes como Attila Missura, de 59 años, expresaron su alivio por las lluvias recién llegadas, aunque mantienen la preocupación por la magnitud de la emergencia.
El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, afirmó que, aunque la situación amaneció “más tranquila” en algunos sectores, aún sigue siendo muy crítica, e hizo un llamado a no minimizar el impacto del cambio climático en el aumento de estos eventos extremos.
En el Parque Nacional Los Alerces, también en Chubut, se mantiene otro foco importante, cuya extensión sigue sin ser precisada pero que para mediados de esta semana habría superado las 1.000 hectáreas afectadas, estimó Greenpeace.
Este nuevo episodio se produce apenas un año después de los peores incendios forestales en tres décadas en la Patagonia, que quemaron más de 32.000 hectáreas y pusieron bajo presión los sistemas de respuesta ante desastres.



